Capítulo 85 LXXXV

Habían torcido la verdad teológica para adaptarla a la conveniencia perfecta de sus vicios corporales. Catherine lo contemplaba con una sonrisa amarga; el monstruo en el que se había convertido comprendía las reglas de ese juego. Todo era, al fin y al cabo, un burdo manejo de poder que muchos deseab...

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