CAPÍTULO NOVENTA Y SIETE

BRIELLE

—¿Elegiste ese juego de granja? —pregunté, parpadeando ante la banda sonora exageradamente alegre que estalló desde la televisión como confeti.

Aria asintió con la sabiduría de una hechicera jubilada.

—Sí. Porque nada cura el alma como cosechar nabos virtuales.

—Ni siquiera sé cómo planta...

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