Capítulo 10

—Oh, Dios mío —dice la hermosa, sus ojos brillando mientras se inclina hacia adelante para mirarme, una mano presionando su pecho—. ¿Eres como... uno de los hombres lobo? —pregunta, su rostro rompiéndose en una amplia sonrisa—. Espera, muéstrame tus dientes, ¿puedes hacer que se vean puntiagudos?

M...

Inicia sesión y continúa leyendo