Capítulo 18

—Maldita sea—murmura Anton, tamborileando sus dedos silenciosamente sobre la mesa mientras procesa todo lo que Laila acaba de decir—. Eso es... definitivamente no son las historias para dormir que me contaban de niño.

—Oh—dice Laila, girándose hacia él con ojos muy abiertos de interés—. ¿Qué tipo d...

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