Capítulo 13 Capítulo 13

Llevaba cuatro días perdiéndola.

No de golpe. Lola no funcionaba así: se iba despacio, en silencio, un centímetro a la vez, hasta que un día mirabas y ya no estaba.

Dejó de robarme el café de la mano por las mañanas. Dejó de insultarme en el desayuno, que era su forma de darme los buenos días. Dej...

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