
LUNA LA OBSESION DEL CEO
Cintia Vanesa Barros Freile · En curso · 295.8k Palabras
Introducción
Su madre, Bianca, se ha encargado de recordárselo en cada cena, en cada mirada, en cada insulto disfrazado de verdad: demasiado curvilínea, demasiado ordinaria, demasiado poco para merecer amor. Pero lo que Bianca no sabe es que cada viernes por la noche, Dolores desaparece.
Bajo una peluca rubia platino y un antifaz de fénix, se convierte en Luna: la bailarina más deseada del club exclusivo Velo Rojo. Allí nadie la juzga. Allí es libre. Hasta que un hombre al otro lado de un biombo empieza a escucharla de verdad.
Sergio Montero tiene cuarenta y cinco años, un imperio financiero y un vacío que ningún negocio ha podido llenar desde que enviudó. Sin nombres, sin rostros, separados solo por madera tallada y penumbra, él y Luna se cuentan lo que nunca le han dicho a nadie. Y sin verla, Sergio se enamora.
Cuando descubre que Luna y Dolores son la misma mujer, su reacción sacude a todos: en medio del compromiso de su hijo, frente a doscientos invitados, le pide matrimonio. A ella. A la hija que su propia madre llama un desperdicio.
Dolores acepta. Pero no por amor. Acepta por venganza.
Porque hay una deuda pendiente desde la noche en que vio a su padre morir en el suelo mientras Bianca lo observaba sin mover un dedo. Porque hay diez años de humillaciones que reclaman justicia. Y porque por primera vez en su vida tiene el poder de quitarle a su madre lo único que ella deseaba.
Capítulo 1
Mi nombre es Dolores Fernández, pero todos me llaman Lola. Tengo veinticinco años, ochenta kilos repartidos en curvas que mi madre considera "una vergüenza para la familia", y una habilidad innata para volverme invisible en las reuniones familiares.
Esta noche no iba a ser diferente. O eso creía.
Me ajusté el vestido negro frente al espejo cuando la puerta de mi habitación se abrió de golpe.
—¿Ese trapo es lo que piensas ponerte?
La voz de mi madre cortó el aire como un látigo. Me giré. Bianca Fernández estaba en el umbral, perfecta en su vestido rojo sangre que dejaba poco a la imaginación, evaluándome con esa mirada que conocía demasiado bien.
—Es lo que tengo, mamá.
—Por supuesto que es lo que tienes. —Caminó hacia mí con pasos calculados—. Porque gastas todo tu dinero en comida chatarra en lugar de invertir en ropa decente.
Sus ojos recorrieron mi cuerpo como si fuera un objeto defectuoso en una tienda de segunda mano.
—Ochenta kilos de pura vergüenza. ¿Sabes lo que la gente va a pensar cuando te vean junto a tu hermana? Van a preguntarse cómo es posible que salieran del mismo vientre.
Apreté los puños a los costados de mi cuerpo.
—Mamá, yo...
—Cállate. —Se acercó más, tanto que pude oler su perfume caro—. Esta noche es el compromiso de Catalina. La noche más importante de su vida. Y tú vas a arruinarla con tu simple presencia.
—No voy a arruinar nada.
—Ya lo estás haciendo. —Su mano agarró mi barbilla con fuerza, sus uñas perfectamente arregladas clavándose en mi piel—. Escúchame bien, Dolores. Vas a mantenerte en las sombras. Vas a sonreír cuando te lo pidan. Y sobre todo, NO vas a comer del buffet. ¿Entendiste?
Las lágrimas amenazaban con salir, pero me las tragué. No iba a darle esa satisfacción.
—Entendí.
—Bien. —Me soltó con desprecio, limpiándose los dedos en su vestido como si me hubiera tocado algo sucio—. Aunque no sé para qué me molesto. Nadie va a mirarte de todas formas. Ningún hombre en su sano juicio querría casarse contigo. Eres un desperdicio de espacio y oxígeno.
Hizo una pausa en la puerta, girándose para darme un último golpe.
—A veces me pregunto qué hice para merecer una hija como tú. Tu hermana salió perfecta. Rubia, delgada, hermosa. Y luego llegaste tú. La vida es injusta.
Salió de mi habitación dejando un rastro de veneno.
Me quedé frente al espejo, mirando a la mujer del reflejo. Curvas pronunciadas que mi madre odiaba. Ojos color miel hinchados de lágrimas contenidas. Piel trigueña que Bianca consideraba "demasiado oscura para ser elegante". Cabello negro y ondulado que nunca sería rubio como el de Catalina.
Nadie va a quererte, susurró su voz en mi cabeza. Y una parte de mí, la parte que había escuchado esas palabras durante años, le creyó.
Me sequé las lágrimas con rabia y terminé de arreglarme. El escote del vestido dejaba ver lo justo. La tela se abrazaba a mis caderas sin pedir permiso. No era el vestido de una princesa de cuento de hadas. Era el vestido de una mujer que había aprendido a sobrevivir.
El salón de la mansión estaba repleto de invitados. Toda la alta sociedad reunida para celebrar el compromiso de mi hermana menor. Catalina tiene diecinueve años, cabello rubio natural, ojos claros y una sonrisa que ilumina cualquier habitación. Es todo lo que mi madre siempre quiso en una hija. Y aun así, la adoro. Ella no tiene la culpa de ser la favorita. Nunca me ha tratado como menos. Pero esta noche, su papel era brillar. Y el mío, desaparecer.
Me ubiqué en mi esquina estratégica, la misma de siempre. Desde aquí podía ver todo sin ser vista. O eso creía.
—¡Dolores! —La voz de mi madre resonó por todo el salón como una campana de alarma—. Ven aquí, cariño.
Mierda. Todos los ojos se giraron hacia mí. Sentí cómo me evaluaban, cómo me juzgaban. La hija gorda. La hija fea. La que no encajaba.
Caminé hacia donde estaba mi madre, rodeada de sus amigas de la alta sociedad. Todas con vestidos de diseñador y sonrisas de falsas.
—Miren, les presento a mi hija mayor. —Bianca me puso una mano en el hombro, apretando con fuerza suficiente para dejar marcas—. Dolores tiene veinticinco años y todavía vive conmigo. ¿No es adorable?
Las mujeres intercambiaron miradas. Esas miradas que decían todo sin decir nada.
—Qué encantador —dijo una de ellas, una mujer de unos cincuenta años con más cirugías que años de matrimonio—. ¿Y a qué te dedicas, querida?
—Estudio danza contemporánea en la universidad.
—Danza. —Mi madre soltó una risita—. Sí, bueno. No todas podemos ser como Catalina. Mi hija menor es un ángel. Rubia, delgada, comprometida con un hombre maravilloso de una familia importante. Dolores, en cambio, digamos que tiene otros talentos.
—¿Qué talentos? —preguntó otra mujer con falsa curiosidad, disfrutando claramente del espectáculo.
—Comer. Mi hija puede acabarse un buffet completo ella sola. Es impresionante, realmente. A veces pienso que debería inscribirla en uno de esos concursos de comida. Seguro ganaría.
Las mujeres rieron. Risas incómodas y crueles. Yo quería que la tierra me tragara.
—Y bailar, claro. Aunque no sé quién querría ver a alguien de su tamaño moverse en un escenario. Pero bueno, cada quien con sus sueños imposibles.
—Mamá...
—Oh, no te avergüences, cariño. —Me pellizcó la mejilla con fuerza, sus uñas clavándose en mi piel—. Es lo que eres. Y está bien. No todas nacemos para ser hermosas. Algunas nacemos para llenar espacio.
Más risas. Una de las mujeres, tal vez sintiendo una pizca de compasión, intentó cambiar de tema, pero mi madre no había terminado.
—Pobre niña. A veces me pregunto si algún día encontrará a alguien que la aguante. Aunque lo dudo. Los hombres no quieren mujeres así. Quieren belleza, elegancia. No esto.
—Disculpen —murmuré, alejándome antes de que las lágrimas me traicionaran.
Me escondí en el baño del segundo piso y lloré en silencio, con la mano tapando mi boca para que nadie me escuchara. Diez minutos. Me di diez minutos para desmoronarme. Luego me lavé la cara, me retoqué el maquillaje corrido y volví al salón. Porque eso era lo que siempre hacía. Sobrevivir.
Cuando regresé, la fiesta estaba en su punto máximo. La música sonaba, la gente reía, el champagne fluía. Y en el centro de todo, como un rey en su trono, estaba Sergio Montero.
Lo había visto antes, claro. En las cenas familiares que mi madre organizaba con cualquier excusa para tenerlo cerca. Sabía que era el padre de Andrés, el prometido de mi hermana. Sabía que era viudo, CEO de un imperio financiero, y el objetivo número uno de Bianca.
Alto. Cabello oscuro con algunas canas en las sienes que solo lo hacían ver más interesante. Mandíbula marcada. Traje perfectamente cortado que gritaba dinero sin ser vulgar. Nunca había estado lo suficientemente cerca para ver el color de sus ojos. Ni me importaba.
Los hombres como Sergio Montero no miraban a mujeres como yo. Y yo había hecho las paces con eso hace mucho tiempo. Mentira, susurró una vocecita en mi cabeza. Pero es una mentira cómoda.
Mi madre no perdió tiempo en posicionarse junto a él. La vi tocarle el brazo, reírse de algo que él dijo, inclinarse para darle una vista privilegiada de su escote. Patético. Pero efectivo, aparentemente, porque él sonreía con cortesía.
Todos los hombres son iguales, pensé, tomando una copa de champagne de una bandeja que pasaba. Ponles un par de tetas en la cara y pierden las últimas tres neuronas que les quedaban.
—Atención, por favor. —La voz de Andrés resonó por el micrófono—. Gracias a todos por estar aquí esta noche.
Todos nos reunimos en el centro del salón. Catalina y Andrés, tomados de la mano, radiantes. Mi madre, pegada a Sergio como una lapa. Yo, en la última fila, donde siempre había estado.
—Catalina, desde el día que te conocí en la universidad, supe que mi vida nunca volvería a ser la misma. Eres mi mejor amiga, mi compañera, mi todo. Y esta noche, frente a nuestras familias, quiero pedirte oficialmente que seas mi esposa.
Se arrodilló. Sacó una caja de terciopelo. Catalina lloró. Todos aplaudieron. Era perfecto. Era hermoso. Y yo estaba genuinamente feliz por ellos.
Entonces Sergio tomó el micrófono.
—Hijo, Catalina, no podría estar más orgulloso de ustedes. Bienvenida a la familia, Catalina.
Mi madre prácticamente ronroneaba de satisfacción. Ya se veía planeando su propia boda, eligiendo el vestido, imaginando la luna de miel.
—Y hablando de familia... —Sergio hizo una pausa. El salón entero contuvo la respiración—. Señora Bianca, quiero hacerle otra petición esta noche.
Vi a mi madre enderezarse. Vi sus ojos brillar con anticipación. Vi su sonrisa de gata que atrapó al canario. Aquí viene, pensé. Pobre Sergio. No sabe en lo que se está metiendo.
—Llevo muchos años solo. Desde que perdí a mi esposa, no había encontrado a nadie que me hiciera querer volver a intentarlo. Hasta ahora.
Bianca ya estaba dando un paso adelante, lista para recibir su propuesta como quien recibe un Oscar.
—Por eso, señora Bianca, quiero pedirle la mano de su hija.
Mi madre extendió su mano, sonriendo triunfante.
—De su hija Dolores.
El silencio que cayó sobre el salón fue tan denso que podría haberse cortado con un cuchillo. Vi la sonrisa de mi madre congelarse. Vi sus ojos abrirse con horror. Vi el momento exacto en que su mundo perfecto se derrumbó. Y algo dentro de mí se rompió. No de tristeza. De satisfacción.
Los murmullos comenzaron como un zumbido de abejas. ¿Dolores? ¿La hija gorda? ¿Está bromeando? Debe ser una broma de mal gusto. Pobre Bianca.
Pero Sergio Montero no se inmutó. Caminó hacia mí. Cada paso resonaba en el salón silencioso. Ignoró a mi madre como si fuera un mueble. Ignoró los murmullos escandalizados. Ignoró todo excepto yo.
Se detuvo frente a mí. Y por primera vez, vi el color de sus ojos. Grises. Como una tormenta a punto de desatarse.
—Dolores. Lola. —Su voz era solo para mí—. Sé que esto es repentino. Sé que no me conoces bien. Pero llevo meses esperando este momento.
—¿Qué está pasando? —Mi voz salió como un graznido.
Él se inclinó hacia mi oído. Su aliento cálido contra mi piel. Y susurró cinco palabras que derrumbaron mi mundo.
—Hola, Luna. Te encontré.
El aire se me escapó de los pulmones. Luna. Mi nombre del club. Mi identidad secreta. Hijo de puta.
—¿Estás loco? —logré decir—. ¡Esto es una locura!
Salí corriendo del salón como si el diablo me persiguiera. Porque tal vez lo hacía.
Últimos capítulos
#187 Capítulo 187 Capítulo 187
Última actualización: 8/28/2026#186 Capítulo 186 Capítulo 186
Última actualización: 8/28/2026#185 Capítulo 185 Capítulo 185
Última actualización: 8/27/2026#184 Capítulo 184 Capítulo 184
Última actualización: 8/27/2026#183 Capítulo 183 Capítulo 183
Última actualización: 8/27/2026#182 Capítulo 182 Capítulo 182
Última actualización: 8/27/2026#181 Capítulo 181 Capítulo 181
Última actualización: 8/26/2026#180 Capítulo 180 Capítulo 180
Última actualización: 8/26/2026#179 Capítulo 179 Capítulo 179
Última actualización: 8/26/2026#178 Capítulo 178 Capítulo 178
Última actualización: 8/25/2026
Te podría gustar 😍
Hijos de la Armada: Intimidada por Hermanastros Cuatrillizos
—Deja de actuar como si fueras una de nosotros. ¡Me das asco!
***En la escuela secundaria, Tabitha era gorda y el blanco constante de las crueles bromas y el acoso de los hermanos cuatrillizos. Eran su pesadilla viviente. Tras abandonar sus estudios allí, dejó atrás la escuela de hombres lobo y se inscribió en una universidad humana, donde bajó de peso. Los cuatrillizos fueron criados por su padre con una estricta disciplina militar, lo que los convirtió en jóvenes alfas rebeldes e indomables. Cinco años después, Tabitha y los hermanos cuatrillizos se reencontraron porque la madre de ella se casó con el padre de ellos.
Ahora, Tabitha se ve obligada a vivir bajo el mismo techo que los cuatro abusivos alfas de la Marina. Rápidamente la reconocen y se quedan atónitos al ver lo hermosa que se ha vuelto.
La Última Cláusula del Multimillonario
Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.
Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.
Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.
Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…
Tentación Italiana
Con su sola presencia erizaba cada parte de mi cuerpo, era un hombre imponente con una mirada que hacía desde mojar mis bragas, a hacerme temblar de puro miedo, todo de él emanaba peligro y sexo, mucho sexo.
Él era el pecado hecho persona y yo solo una simple mortal que cayó en tentación. Soy Nicole Davis y esta es mi historia.
Destinada al Alfa Que Me Mató
Me arrodillé en el lodo, con la agonía del rechazo desgarrándome por dentro mientras lo veía alejarse junto a Celeste, embarazada.
—Yo, Daemon Blackwood —entonó con frialdad—, te rechazo como mi pareja.
Lo había amado durante diez años… hasta que me humilló en una Ceremonia de Rechazo pública, me abandonó por otra mujer y le declaró la guerra a mi manada. Mis padres murieron protegiéndome. Yo morí sola, hecha pedazos por su traición.
Entonces desperté… tres años antes.
Esta vez, se acabó rogar por su amor.
—Hagamos una apuesta, Daemon —digo cuando desestima mi oferta de romper nuestro vínculo—. Pronto no solo aceptarás este rechazo: lo vas a suplicar.
Me mira con un desprecio helado.
—Yo. No. Suplico.
Suspiro. Como la que ya vivió esto, sé lo que viene. Daemon conocerá a su verdadera pareja, se enamorará perdidamente de ella y por fin me dejará libre. Lo único que tengo que hacer es esperar.
Pero entonces… las cosas se ponen raras.
El hombre que antes pasaba meses lejos de mí ahora vigila cada uno de mis movimientos. Me interroga sobre otros machos. Y cuando de verdad conoce a Celeste, no me rechaza a mí, como se supone que debe hacerlo.
La rechaza a ella.
La historia de Reckless Renegades Viper y Pixie
Soy Sabine, todos me llaman Pixie por mi talla. Mido poco más de un metro y medio. Cometí el error y me casé con un hombre al que apenas conocía durante un fin de semana de diversión. Me dejó a la mañana siguiente y no lo vi durante meses hasta que fui a una reunión sobre la contratación de un guardaespaldas con los Reckless Renegades. Imagina mi sorpresa cuando veo a mi marido perdido hace mucho tiempo con una zorra en el brazo. Lo despedí y le pedí que entregara los periódicos la semana siguiente. Dejé todo lo que tuviera que ver con el club. Negocios, amigos, lo que sea. No iban a dejar que se burlaran de mí. Me dejó, así que debió firmar y dejarme seguir con mi vida. Soy un campeón de patinaje sobre hielo pero necesito más. Quiero amor y una familia propia. Creí que lo había encontrado. Caray, me equivoqué. Ahora ha vuelto y dice que quiere ganarse mi corazón.
¡Mate!
Sin embargo, la tranquilidad de su relación se ve quebrantada una noche, cuando Gia lo descubre besando a su mejor amiga en una fiesta. Su loba, en un grito interior, le asegura que él es su mate, pero Gael niega cualquier vínculo más allá de la amistad.
¿Será que Gia está cediendo a la obsesión y fantaseando con su conexión, o realmente está destinada a estar con Gael?
¡Vendida! Al Don Grizzly
Vender su virginidad en línea es una forma segura de asegurarse de que El Oso cancele el acuerdo, y cuando le informa a su padre que la ha vendido al mejor postor y nunca obtuvo su nombre real, el contrato se termina, pero también lo hace su relación con su propia familia.
Seis años después, ya no es la querida principessa de la familia Mariani, sino la madre soltera de un niño de cinco años que tiene un parecido asombroso con el hombre a quien vendió su inocencia.
Torquato Lozano ha buscado a la mujer que lo dejó plantado después de una increíble noche de pasión hace casi seis años. Cuando se topa con ella en una empresa recién adquirida, trabajando como técnica de IT, se sorprende al descubrir que es la mujer con la que su familia arregló su matrimonio hace tantos años. Una revisión de su expediente le revela que no se fue de su encuentro todas esas noches atrás con las manos vacías. Su pequeño hijo es la viva imagen de él, hasta en su tamaño imponente.
Cuando la familia de Alcee se da cuenta de que están perdiendo una lucrativa alianza financiera de la que deberían haber sido parte, comienza una guerra. Con enemigos apareciendo en cada esquina, Alcee y Torquato necesitarán dejar el pasado atrás y trabajar juntos para mantener a su hijo con vida. Su pasión se reavivará mientras luchan por mantener a su familia a salvo y forjar un nuevo poder para tomar el control del inframundo criminal de Nueva York.
El rey eterno
Se rumorea que el Rey Eterno era despiadado, no tenía piedad y despreciaba a todas las criaturas que no eran de su especie. Durante sus diez mil años de vida, solo lo han visto en la Tierra una vez, lo que ha salvado la vida de su hermano y nunca más lo han visto. Eso fue hasta que sintió nacer a su pareja..
**
Durante los últimos 18 años, el rey Kane ha estado intentando unificar su reino con el rey Gabriel, el rey de todos los hombres lobo, licántropos, brujas, vampiros y todos los demás seres sobrenaturales. Circularon rumores de que los dos reinos se convertían en uno solo. Los hombres lobo y los demonios no se llevaban nada bien, pero todos los fieles y leales miembros de su reino de Kane lo seguían ciegamente y nunca cuestionaban sus decisiones. En cuanto a los miembros del reino de Gabriel... algunos estaban muy molestos...
**
Solo Gabriel, su segundo al mando, Balthazar y el tercero al mando, Kol, sabía por qué Kane de repente quería unificar los reinos. Lleva toda la vida esperando a su pareja y no tendrá nada que le impida estar juntos.
**
¿Podrá Kane lograr unificar los reinos y, al mismo tiempo, mantener a su pareja a salvo?
¡¡!! Hay escenas sexuales en este libro, así que si no puedes soportar el calor, no leas.
UNA NOVIA FALSA PARA EL DON DE LA MAFIA
Mi hermana gemela se escapó y me dejó a mí para casarme con Luciano Moretti, un implacable Don de la Mafia. Caminé por el pasillo, temblando, rezando para que no notara el cambio. Pero en el instante en que me besó en el altar, su lengua invadió mi boca, exigente y posesiva, saboreándome como si fuera de su propiedad.
Creí que podría ocultar la verdad. Pero en nuestra noche de bodas salió del baño llevando apenas una toalla, con el agua resbalándole por los abdominales esculpidos y la marcada V que apuntaba hacia su pesada hombría.
Me acorraló contra la cama.
—Hueles diferente, esposita —susurró, y su mano se deslizó por mi muslo, con el pulgar rozando, peligrosamente cerca, mi calor húmedo.
Intenté apartarlo, pero a la mañana siguiente decidió ponerme a prueba. Empujó un plato de bagels con mantequilla de maní hacia mí: comida que me mataría, pero que era la favorita de mi hermana.
—Come —ordenó, y sus ojos bajaron a mi pecho, donde mis pezones se marcaban duros contra la bata de seda—. ¿O quieres que te dé de comer otra cosa?
Su mirada se ensombreció, se desplazó a mis labios, y supe que no estaba hablando de comida. Sabe que soy una impostora. Y va a disfrutar cada segundo de castigarme por ello.
La Trilogía de la Bruja Verde
«Primero», dijo obstinadamente, «rechazo tu rechazo».
Lo miré fijamente.
«En segundo lugar, ¿acabas de decir Oakenfire? ¿Como la manada perdida de Ice Moon Oakenfire?»
EL ALFA Y LA DONCELLA es el libro #1 de la trilogía de La Bruja Verde. Eris ha pasado los últimos tres años escondida después de que su manada y sus padres fueran asesinados por un misterioso extraño de ojos amarillos y su horda de vampiros. El Alfa de la Manada Luna Dorada lleva seis años buscando a su pareja y está decidido a no dejar que ella lo rechace. Lo que no se da cuenta es que luchará contra algo más que el obstinado corazón de Eris. Hay una poderosa bestia que colecciona seres sobrenaturales raros y tiene sus ojos amarillos puestos en ella.
Los otros dos libros son EL SEGUNDO LIBRO: LA BETA Y EL ZORRO y EL TERCER LIBRO: EL LEÓN Y LA BRUJA.
Reina Híbrida Alfa
Lo último que la loba solitaria Kaeleigh quiere hacer cuando descubre que es la compañera destinada de Chase, el futuro Alfa de la manada de la Luna Oscura, es estar atada a las estructuras y jerarquías de la manada. Especialmente porque su secreto es que no puede transformarse. Pero un enemigo desconocido y peligroso y una muerte trágica ponen su vida y la de los que la rodean en riesgo, y Kaeleigh se encuentra en el centro de una disputa entre dos Alfas.
Todo está en duda mientras los secretos salen a la luz, se revelan maldiciones y profecías, y se rompen corazones cuando Kaeleigh debe elegir entre el amor maldito de su Alfa destinado y una promesa hecha al Alfa de la manada rival.
Todo esto y más, en esta primera parte de una historia de amor paranormal predestinada, son las piezas del rompecabezas de una profecía de siglos que predice el surgimiento de una poderosa reina destinada a convertirse en la líder de una nueva especie híbrida sobrenatural.
Felicidad del Ángel
«¡Cállate, carajo!» le gritó. Ella se quedó en silencio y él vio que las lágrimas comenzaban a llenarle los ojos, le temblaban los labios. Oh, carajo, pensó. Como la mayoría de los hombres, una mujer llorando lo asustó muchísimo. Prefiere tener un tiroteo con cien de sus peores enemigos que tener que lidiar con una mujer que llora.
«¿Y tu nombre es?» preguntó.
«Ava», le dijo en voz baja.
«¿Ava Cobler?» quería saberlo. Su nombre nunca había sonado tan bonito, la sorprendió. Casi se olvidó de asentir. «Mi nombre es Zane Velky», se presentó, extendiendo una mano. Los ojos de Ava se agrandaron cuando escuchó el nombre. Oh, no, eso no, nada más que eso, pensó.
«Has oído hablar de mí», sonrió, parecía satisfecho. Ava asintió. Todos los que vivían en la ciudad conocían el nombre de Velky, era el grupo mafioso más grande del estado con su centro en la ciudad. Y Zane Velky era el cabeza de familia, el capo, el gran jefe, el gran mandamás, el Al Capone del mundo moderno. Ava sintió que su cerebro, presa del pánico, se descontrolaba.
«Cálmate, ángel», le dijo Zane y puso su mano sobre su hombro. Su pulgar cayó por delante de su garganta. Ayya se dio cuenta de que si lo apretaba, tendría dificultades para respirar, pero de alguna manera su mano calmó su mente. «Es una buena chica. Tú y yo necesitamos hablar», le dijo. La mente de Ava se opuso a que la llamaran niña. La irritaba a pesar de que estaba asustada. «¿Quién te pegó?» preguntó. Zane movió su mano para inclinar la cabeza hacia un lado y poder mirarle la mejilla y luego el labio.
**************Ava es secuestrada y se ve obligada a darse cuenta de que su tío la ha vendido a la familia Velky para saldar sus deudas de juego. Zane es el jefe del cártel de la familia Velky. Es duro, brutal, peligroso y mortal. En su vida no hay espacio para el amor o las relaciones, pero tiene necesidades como cualquier hombre de sangre caliente.
Advertencias de activación:
Hable sobre SA
Problemas con la imagen corporal
BDSM ligero
Descripciones descriptivas de las agresiones
Autolesión
Lenguaje duro












