NovelaGO
LUNA LA OBSESION DEL CEO

LUNA LA OBSESION DEL CEO

Cintia Vanesa Barros Freile · En curso · 204.8k Palabras

371
Tendencia
4.8k
Vistas
219
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Dolores Fernández lleva veinticinco años siendo invisible en su propia familia.
Su madre, Bianca, se ha encargado de recordárselo en cada cena, en cada mirada, en cada insulto disfrazado de verdad: demasiado curvilínea, demasiado ordinaria, demasiado poco para merecer amor. Pero lo que Bianca no sabe es que cada viernes por la noche, Dolores desaparece.
Bajo una peluca rubia platino y un antifaz de fénix, se convierte en Luna: la bailarina más deseada del club exclusivo Velo Rojo. Allí nadie la juzga. Allí es libre. Hasta que un hombre al otro lado de un biombo empieza a escucharla de verdad.
Sergio Montero tiene cuarenta y cinco años, un imperio financiero y un vacío que ningún negocio ha podido llenar desde que enviudó. Sin nombres, sin rostros, separados solo por madera tallada y penumbra, él y Luna se cuentan lo que nunca le han dicho a nadie. Y sin verla, Sergio se enamora.
Cuando descubre que Luna y Dolores son la misma mujer, su reacción sacude a todos: en medio del compromiso de su hijo, frente a doscientos invitados, le pide matrimonio. A ella. A la hija que su propia madre llama un desperdicio.
Dolores acepta. Pero no por amor. Acepta por venganza.
Porque hay una deuda pendiente desde la noche en que vio a su padre morir en el suelo mientras Bianca lo observaba sin mover un dedo. Porque hay diez años de humillaciones que reclaman justicia. Y porque por primera vez en su vida tiene el poder de quitarle a su madre lo único que ella deseaba.

Capítulo 1

Mi nombre es Dolores Fernández, pero todos me llaman Lola. Tengo veinticinco años, ochenta kilos repartidos en curvas que mi madre considera "una vergüenza para la familia", y una habilidad innata para volverme invisible en las reuniones familiares.

Esta noche no iba a ser diferente. O eso creía.

Me ajusté el vestido negro frente al espejo cuando la puerta de mi habitación se abrió de golpe.

—¿Ese trapo es lo que piensas ponerte?

La voz de mi madre cortó el aire como un látigo. Me giré. Bianca Fernández estaba en el umbral, perfecta en su vestido rojo sangre que dejaba poco a la imaginación, evaluándome con esa mirada que conocía demasiado bien.

—Es lo que tengo, mamá.

—Por supuesto que es lo que tienes. —Caminó hacia mí con pasos calculados—. Porque gastas todo tu dinero en comida chatarra en lugar de invertir en ropa decente.

Sus ojos recorrieron mi cuerpo como si fuera un objeto defectuoso en una tienda de segunda mano.

—Ochenta kilos de pura vergüenza. ¿Sabes lo que la gente va a pensar cuando te vean junto a tu hermana? Van a preguntarse cómo es posible que salieran del mismo vientre.

Apreté los puños a los costados de mi cuerpo.

—Mamá, yo...

—Cállate. —Se acercó más, tanto que pude oler su perfume caro—. Esta noche es el compromiso de Catalina. La noche más importante de su vida. Y tú vas a arruinarla con tu simple presencia.

—No voy a arruinar nada.

—Ya lo estás haciendo. —Su mano agarró mi barbilla con fuerza, sus uñas perfectamente arregladas clavándose en mi piel—. Escúchame bien, Dolores. Vas a mantenerte en las sombras. Vas a sonreír cuando te lo pidan. Y sobre todo, NO vas a comer del buffet. ¿Entendiste?

Las lágrimas amenazaban con salir, pero me las tragué. No iba a darle esa satisfacción.

—Entendí.

—Bien. —Me soltó con desprecio, limpiándose los dedos en su vestido como si me hubiera tocado algo sucio—. Aunque no sé para qué me molesto. Nadie va a mirarte de todas formas. Ningún hombre en su sano juicio querría casarse contigo. Eres un desperdicio de espacio y oxígeno.

Hizo una pausa en la puerta, girándose para darme un último golpe.

—A veces me pregunto qué hice para merecer una hija como tú. Tu hermana salió perfecta. Rubia, delgada, hermosa. Y luego llegaste tú. La vida es injusta.

Salió de mi habitación dejando un rastro de veneno.

Me quedé frente al espejo, mirando a la mujer del reflejo. Curvas pronunciadas que mi madre odiaba. Ojos color miel hinchados de lágrimas contenidas. Piel trigueña que Bianca consideraba "demasiado oscura para ser elegante". Cabello negro y ondulado que nunca sería rubio como el de Catalina.

Nadie va a quererte, susurró su voz en mi cabeza. Y una parte de mí, la parte que había escuchado esas palabras durante años, le creyó.

Me sequé las lágrimas con rabia y terminé de arreglarme. El escote del vestido dejaba ver lo justo. La tela se abrazaba a mis caderas sin pedir permiso. No era el vestido de una princesa de cuento de hadas. Era el vestido de una mujer que había aprendido a sobrevivir.

El salón de la mansión estaba repleto de invitados. Toda la alta sociedad reunida para celebrar el compromiso de mi hermana menor. Catalina tiene diecinueve años, cabello rubio natural, ojos claros y una sonrisa que ilumina cualquier habitación. Es todo lo que mi madre siempre quiso en una hija. Y aun así, la adoro. Ella no tiene la culpa de ser la favorita. Nunca me ha tratado como menos. Pero esta noche, su papel era brillar. Y el mío, desaparecer.

Me ubiqué en mi esquina estratégica, la misma de siempre. Desde aquí podía ver todo sin ser vista. O eso creía.

—¡Dolores! —La voz de mi madre resonó por todo el salón como una campana de alarma—. Ven aquí, cariño.

Mierda. Todos los ojos se giraron hacia mí. Sentí cómo me evaluaban, cómo me juzgaban. La hija gorda. La hija fea. La que no encajaba.

Caminé hacia donde estaba mi madre, rodeada de sus amigas de la alta sociedad. Todas con vestidos de diseñador y sonrisas de falsas.

—Miren, les presento a mi hija mayor. —Bianca me puso una mano en el hombro, apretando con fuerza suficiente para dejar marcas—. Dolores tiene veinticinco años y todavía vive conmigo. ¿No es adorable?

Las mujeres intercambiaron miradas. Esas miradas que decían todo sin decir nada.

—Qué encantador —dijo una de ellas, una mujer de unos cincuenta años con más cirugías que años de matrimonio—. ¿Y a qué te dedicas, querida?

—Estudio danza contemporánea en la universidad.

—Danza. —Mi madre soltó una risita—. Sí, bueno. No todas podemos ser como Catalina. Mi hija menor es un ángel. Rubia, delgada, comprometida con un hombre maravilloso de una familia importante. Dolores, en cambio, digamos que tiene otros talentos.

—¿Qué talentos? —preguntó otra mujer con falsa curiosidad, disfrutando claramente del espectáculo.

—Comer. Mi hija puede acabarse un buffet completo ella sola. Es impresionante, realmente. A veces pienso que debería inscribirla en uno de esos concursos de comida. Seguro ganaría.

Las mujeres rieron. Risas incómodas y crueles. Yo quería que la tierra me tragara.

—Y bailar, claro. Aunque no sé quién querría ver a alguien de su tamaño moverse en un escenario. Pero bueno, cada quien con sus sueños imposibles.

—Mamá...

—Oh, no te avergüences, cariño. —Me pellizcó la mejilla con fuerza, sus uñas clavándose en mi piel—. Es lo que eres. Y está bien. No todas nacemos para ser hermosas. Algunas nacemos para llenar espacio.

Más risas. Una de las mujeres, tal vez sintiendo una pizca de compasión, intentó cambiar de tema, pero mi madre no había terminado.

—Pobre niña. A veces me pregunto si algún día encontrará a alguien que la aguante. Aunque lo dudo. Los hombres no quieren mujeres así. Quieren belleza, elegancia. No esto.

—Disculpen —murmuré, alejándome antes de que las lágrimas me traicionaran.

Me escondí en el baño del segundo piso y lloré en silencio, con la mano tapando mi boca para que nadie me escuchara. Diez minutos. Me di diez minutos para desmoronarme. Luego me lavé la cara, me retoqué el maquillaje corrido y volví al salón. Porque eso era lo que siempre hacía. Sobrevivir.

Cuando regresé, la fiesta estaba en su punto máximo. La música sonaba, la gente reía, el champagne fluía. Y en el centro de todo, como un rey en su trono, estaba Sergio Montero.

Lo había visto antes, claro. En las cenas familiares que mi madre organizaba con cualquier excusa para tenerlo cerca. Sabía que era el padre de Andrés, el prometido de mi hermana. Sabía que era viudo, CEO de un imperio financiero, y el objetivo número uno de Bianca.

Alto. Cabello oscuro con algunas canas en las sienes que solo lo hacían ver más interesante. Mandíbula marcada. Traje perfectamente cortado que gritaba dinero sin ser vulgar. Nunca había estado lo suficientemente cerca para ver el color de sus ojos. Ni me importaba.

Los hombres como Sergio Montero no miraban a mujeres como yo. Y yo había hecho las paces con eso hace mucho tiempo. Mentira, susurró una vocecita en mi cabeza. Pero es una mentira cómoda.

Mi madre no perdió tiempo en posicionarse junto a él. La vi tocarle el brazo, reírse de algo que él dijo, inclinarse para darle una vista privilegiada de su escote. Patético. Pero efectivo, aparentemente, porque él sonreía con cortesía.

Todos los hombres son iguales, pensé, tomando una copa de champagne de una bandeja que pasaba. Ponles un par de tetas en la cara y pierden las últimas tres neuronas que les quedaban.

—Atención, por favor. —La voz de Andrés resonó por el micrófono—. Gracias a todos por estar aquí esta noche.

Todos nos reunimos en el centro del salón. Catalina y Andrés, tomados de la mano, radiantes. Mi madre, pegada a Sergio como una lapa. Yo, en la última fila, donde siempre había estado.

—Catalina, desde el día que te conocí en la universidad, supe que mi vida nunca volvería a ser la misma. Eres mi mejor amiga, mi compañera, mi todo. Y esta noche, frente a nuestras familias, quiero pedirte oficialmente que seas mi esposa.

Se arrodilló. Sacó una caja de terciopelo. Catalina lloró. Todos aplaudieron. Era perfecto. Era hermoso. Y yo estaba genuinamente feliz por ellos.

Entonces Sergio tomó el micrófono.

—Hijo, Catalina, no podría estar más orgulloso de ustedes. Bienvenida a la familia, Catalina.

Mi madre prácticamente ronroneaba de satisfacción. Ya se veía planeando su propia boda, eligiendo el vestido, imaginando la luna de miel.

—Y hablando de familia... —Sergio hizo una pausa. El salón entero contuvo la respiración—. Señora Bianca, quiero hacerle otra petición esta noche.

Vi a mi madre enderezarse. Vi sus ojos brillar con anticipación. Vi su sonrisa de gata que atrapó al canario. Aquí viene, pensé. Pobre Sergio. No sabe en lo que se está metiendo.

—Llevo muchos años solo. Desde que perdí a mi esposa, no había encontrado a nadie que me hiciera querer volver a intentarlo. Hasta ahora.

Bianca ya estaba dando un paso adelante, lista para recibir su propuesta como quien recibe un Oscar.

—Por eso, señora Bianca, quiero pedirle la mano de su hija.

Mi madre extendió su mano, sonriendo triunfante.

—De su hija Dolores.

El silencio que cayó sobre el salón fue tan denso que podría haberse cortado con un cuchillo. Vi la sonrisa de mi madre congelarse. Vi sus ojos abrirse con horror. Vi el momento exacto en que su mundo perfecto se derrumbó. Y algo dentro de mí se rompió. No de tristeza. De satisfacción.

Los murmullos comenzaron como un zumbido de abejas. ¿Dolores? ¿La hija gorda? ¿Está bromeando? Debe ser una broma de mal gusto. Pobre Bianca.

Pero Sergio Montero no se inmutó. Caminó hacia mí. Cada paso resonaba en el salón silencioso. Ignoró a mi madre como si fuera un mueble. Ignoró los murmullos escandalizados. Ignoró todo excepto yo.

Se detuvo frente a mí. Y por primera vez, vi el color de sus ojos. Grises. Como una tormenta a punto de desatarse.

—Dolores. Lola. —Su voz era solo para mí—. Sé que esto es repentino. Sé que no me conoces bien. Pero llevo meses esperando este momento.

—¿Qué está pasando? —Mi voz salió como un graznido.

Él se inclinó hacia mi oído. Su aliento cálido contra mi piel. Y susurró cinco palabras que derrumbaron mi mundo.

—Hola, Luna. Te encontré.

El aire se me escapó de los pulmones. Luna. Mi nombre del club. Mi identidad secreta. Hijo de puta.

—¿Estás loco? —logré decir—. ¡Esto es una locura!

Salí corriendo del salón como si el diablo me persiguiera. Porque tal vez lo hacía.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

La Omega Elegida

La Omega Elegida

15.2k Vistas · Completado · Bella Silva
La vida de Lilieth Grimwylde da un giro inesperado cuando es aceptada en Noctem Lunae, una prestigiosa academia que se especializa en entrenar a jóvenes mujeres para convertirse en la Luna perfecta. Siendo nacida Omega, nunca pensó que tendría una oportunidad de competir, ya que ningún omega ha pasado jamás la prueba de aptitud.

Sin embargo, contra todo pronóstico, lo logra.

Los nacidos Alfa y Beta la ven como una vergüenza para la tradición; una forastera que no pertenece. No pasa mucho tiempo antes de que Lilieth se dé cuenta de que Noctem Lunae es más que una academia—es un campo de batalla.

Luego está Cadeon Lupecrest, heredero del Clan Lupecrest, el hombre destinado a elegir a su Luna entre las mejores de la academia. Debería ignorarla. A ella le han enseñado a temer a los Alfas toda su vida. Sin embargo, desde el momento en que se conocen, una atracción innegable los une.

Pero Noctem Lunae tiene reglas. Los omegas nunca pueden ser Lunas. Pero a medida que oscuros secretos salen a la luz, Lilieth comienza a preguntarse—¿fue admitida para fracasar, o está destinada a romper el sistema por completo?
Felices Para Siempre en Espera

Felices Para Siempre en Espera

56.3k Vistas · Completado · Elizma Du Toit
La universidad se suponía que sería un nuevo comienzo—un lugar para dejar el pasado atrás y descubrir quién es realmente. Pero la vida tiene una forma de lanzar giros inesperados, y cuatro chicos muy diferentes podrían cambiarlo todo.

Está el encantador desconocido de un encuentro casual, al que nunca esperó volver a ver—pero el destino claramente tiene otros planes. El dulce barista de la cafetería del campus, cuya sonrisa se siente como en casa. Su hermanastro, que no oculta su desprecio pero esconde más de lo que deja ver. Y luego está el amigo de la infancia que de repente ha vuelto, removiendo recuerdos que pensaba estaban olvidados hace tiempo.

Navegando el amor, la tensión y verdades no dichas, ella aprenderá que a veces el felices para siempre no es un destino—es un viaje lleno de sorpresas.
Vinculado con una Compañera Humana.

Vinculado con una Compañera Humana.

12k Vistas · Completado · Lois David
Un chico alto y súper guapo está junto a la puerta... sus ojos verde avellana mirándome como si intentara encontrar mi alma.
Mis ojos se movieron a sus labios y subconscientemente me mordí el labio inferior... De repente siento ganas de estrellar mis labios contra los suyos... Siento que me atrae.
Puedo escuchar mi corazón latiendo rápido... es como si me hubiera enamorado de él a primera vista... es la primera vez que me siento así.
Entonces lo escuché pronunciar una palabra.
—Compañera


Ella es una chica que perdió a sus padres en el ataque de los renegados y se quedó con sus dos hermanos mayores, quienes decidieron cambiar su entorno por miedo a ser cazados de nuevo.
Stacey ingresó a una nueva escuela. La trataron mal por no ser una licántropa.
Pero todo cambió cuando resultó ser la compañera del Alfa.
¿Aceptará ser su compañera después de que sus padres fueron asesinados por criaturas como él?
Boda Relámpago con el Billonario

Boda Relámpago con el Billonario

6.8k Vistas · En curso · Robert
¿Te atreverías a casarte con un desconocido al que solo has conocido por un día?

¡Pues yo lo hice!

Después de la boda, me sorprendió gratamente descubrir que este hombre es en realidad un multimillonario oculto. No solo es increíblemente rico, sino que también me trata excepcionalmente bien. He encontrado mi felicidad...
Corazón sin dueño

Corazón sin dueño

33.5k Vistas · Completado · maracaballero32
Michael Redford es dueño de una cadena de casinos por el mundo, principalmente en Atlantic City. Uno de sus clientes entra en una mala racha endeudándose hasta el cuello hasta que Michael le pide a su única hija como pago durante un año, pero en matrimonio, él acepta sin dudarlo. Mia es ajena a este trato y cuando lo descubre, está decidida a huir, pero es demasiado tarde, ya que su padre ha firmado, ahora hay un contrato que se tiene que cumplir: tendrá que aparentar ser un matrimonio ante los ojos de la familia Redford y esperar a que termine el tiempo, pero siempre y cuando, el corazón y cualquier sentimiento entre ambos no intervenga.
La Última Cláusula del Multimillonario

La Última Cláusula del Multimillonario

605.8k Vistas · Completado · Benedicta Nkemjika
—Fírmalo —dijo él.

Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.

Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.

Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.

Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…
Escapando de nuevo de mi obsesionado señor de la mafia

Escapando de nuevo de mi obsesionado señor de la mafia

20.9k Vistas · Completado · H.Rowan Starling 🦋
Hay pocas cosas en este mundo más peligrosas que Felix Yeats, el despiadado líder de la mafia que ha conquistado el inframundo de Chicago. Es un hombre frío que siempre consigue lo que quiere y todo está a sus pies. Sin embargo, hay algo en él que nadie sabe... su encantadora debilidad: Isabelle Nash.

Belle es como una luz en este mundo oscuro, una joven que acaba de salir de la universidad y no sabe nada sobre la realidad de Felix, y mucho menos sobre los verdaderos colores del hombre que parece tan perfecto.

Sin embargo, uno no puede cambiar su naturaleza. La caída es inevitable, y la verdad siempre está esperando a ser vista. Pero, ¿abrirá Isabelle los ojos y abrazará las sombras que la rodean? ¿O escapará de su jaula y huirá de la dulce obsesión de Felix?
Emparejada con su Instructor Alfa

Emparejada con su Instructor Alfa

1.9m Vistas · Completado · Marina Ellington
Soy Eileen, la marginada de la academia de cambiaformas, todo porque no tengo lobo. Mi única salvación es un don para la sanación que me consiguió un lugar en la División de Sanadores. Entonces, una noche en el bosque prohibido, encontré a un desconocido al borde de la muerte. Bastó un roce, y algo primitivo se rompió entre nosotros. Esa noche me ató a él de una forma que no puedo deshacer.

Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.

Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
¡Nueve parejas! ¡Posee a su esclavo mudo!

¡Nueve parejas! ¡Posee a su esclavo mudo!

25.2k Vistas · Completado · Angela la
Elizabeth es una esclava muda sin lobos. Después de que su madre fuera brutalmente asesinada para protegerla de la violación, su padre fue asesinado por el Alfa de la manada del Río Negro.
Elizabeth soportó un acoso sin fin en la manada de Black River en busca de venganza. Juró matar a las familias de los Alpha y marcharse con su amado novio cuando cumpliera 18 años.
Sin embargo, el destino le jugó una broma.
Elizabeth descubrió que su novio la había engañado hace mucho tiempo, ¡y que sus compañeros predestinados eran los hijos gemelos de Alpha!
Declaró que los rechazaría como compañeros, pero la diosa de la luna tenía planes más increíbles esperándola.
Un día descubrirá que sus compañeros no son solo gemelos, sino también el Alfa del Lobo Gigante, que mide 16 pies de altura, el príncipe del Lobo Alado que vive en un castillo en las nubes, el Beta del Lobo de Fuego, que está cubierto de un calor intocable, e incluso el rey vampiro que es el enemigo de todos los hombres lobo y el Tritón que vive en las profundidades del mar...
¿Por qué tiene 9 compañeros? ¿Qué debe hacer cuando todos sus compañeros están celosos y desesperados por poseerla?


Estaba arrodillado a cuatro patas dentro de la jaula, con una pesada cadena atada al cuello.
Innumerables hombres lobo enmascarados estaban sentados en las gradas circulares, señalándome a mí, el objeto más barato de la subasta.
«Mira su enorme barriga. Está embarazada. ¡Las no vírgenes no valen mucho!»
«Mínimo 50 monedas de oro. Si tiene una niña, entonces tendrás dos esclavas sexuales. »
No podía creer que yo, Elizabeth, la hija más querida de Alpha, de la manada Blue Moon, fuera reducida a ser subastada como la esclava sexual más barata en un mercado comercial clandestino.
«10 millones de monedas de oro, ¡la queremos!» 9 hombres guapos afirmaron.
Seduciendo al Sr. Intocable

Seduciendo al Sr. Intocable

15.1k Vistas · Completado · Celine
—Soy Emily. Solía tenerlo todo—hasta la repentina muerte de mi padre, la enfermedad de mi madre y los parientes codiciosos que nos robaron la fortuna. Michael apareció cuando más necesitaba ayuda. Acepté su oferta, pero entonces descubrí secretos familiares y su compromiso secreto. ¿Y ahora qué?
El regreso de Eva (El comienzo de mi condena)

El regreso de Eva (El comienzo de mi condena)

15k Vistas · En curso · Pamela Hormazabal
Cuando alguien te dice: Y vivieron felices por siempre todos piensan que es su hermoso final feliz, en mi caso fue solo el comienzo de mi peor pesadilla.
Una que hasta el día de hoy me persigue cada vez que veo esos ojos color dorado que me miran con tanta devoción y amor.
Es por ella que salgo de la oscuridad en la que me he mantenido.
Por ella es que quiero cerrar este maldito capítulo de mi vida.
Porque por ella soy lo que soy y no me arrepiento de nada de lo que he hecho en la vida, menos de escapar de él.
CONNOR BROWN, espera mi regreso y prepárate para caer de rodillas suplicando clemencia.
Contratada con el Rey Sin Corona

Contratada con el Rey Sin Corona

20.4k Vistas · En curso · Eve Above Story
cuando su esposo la engañó con su hermanastra en su aniversario...
Entonces ella le dio su anillo de bodas a un gigoló como propina
y tuvo una aventura de una noche con él...
él siendo el multimillonario y el rival de su esposo le puso un anillo de diamantes nuevo en el dedo en público:
—No lo pierdas de nuevo, cariño.