Capítulo 27 Capítulo 25

Desde que llegué, no puedo dejar de revivir ese beso y ese maravilloso orgasmo que tuve en el museo. Ese beso y algo más. Dios, con solo recordarlo mi cuerpo entra en un calor insoportable y mis mejillas comienzan a arder, sin contar el cosquilleo en mi vientre.

—Te gustó —afirmó cuando se apartó c...

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