Capítulo 40 Capítulo 38

—Te amarro a mi cama, solo con esas botas, y no voy a dejarte ir hasta que haya cumplido y saciado todas mis necesidades contigo —Al ver mi reacción, que mis ojos pestañean, me muerdo el labio y trago saliva; se le borra el ceño y la curva de su boca.

En sus ojos también había deseo, me veo refleja...

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