Capítulo 206: La prisión de los mil lujos

El fin de nuestra libertad comenzó con un susurro de motores y el olor metálico de un sedante suave. El trayecto hacia "La Cumbre" no fue una huida estrepitosa, sino un traslado clínico y eficiente. Recuerdo el peso muerto de Aurora en mis brazos mientras nos subían a aquel jet privado; ella dormía ...

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