
Mamá por acuerdo: Corazón roto por el CEO
Rubí Spring · Completado · 331.5k Palabras
Introducción
Pero cuando él insiste en concebir de forma natural, todo se descontrola. Entre encuentros ardientes y emociones que no deberían existir, Valentina cae. Él también... aunque nunca lo admitiría.
Hasta que nace el bebé.
Hasta que Damián desaparece.
Años después, el magnate regresa con una verdad que ya no puede callar: la perdió. Y ahora está dispuesto a recuperarla... aunque tenga que enfrentarse al mayor miedo de su vida: amar.
Capítulo 1
El aroma familiar del café recién hecho y el crujido apenas audible del papel bond al ser alimentado por la impresora eran las únicas constantes en mi vida. En el trigésimo piso de la torre Orión, sede de Sterling Dynamics, yo era la sombra eficiente y silenciosa de Damián Sterling. Él era el magnate, el heredero de un imperio tecnológico, el sol que parecía brillar en todas las direcciones. Yo era apenas el planeta que giraba a su alrededor, siguiendo su ritmo, absorbiendo su calor y evitando quemarme.
Por lo menos, eso creía yo.
Con mi cabello castaño oscuro meticulosamente recogido en una cola de caballo baja y mis gafas de montura fina descansando sobre mi nariz, proyectaba una imagen de inquebrantable profesionalidad. A mis veintinueve años, había ascendido a un puesto que muchos envidiaban, manejando la compleja agenda de Damián, sus inversiones multimillonarias y sus caprichos ocasionales con una calma olímpica. Nadie en Sterling Dynamics me había visto perder los estribos, ni siquiera titubear.
Damián Sterling, en cambio, era todo lo que yo no. A sus treinta y dos, llenaba cualquier espacio al que entraba. Alto, con el cabello azabache rebelde y unos ojos azules que parecían mirar más de lo que mostraba, imponía sin esfuerzo. Su risa no era frecuente, pero cuando aparecía sonaba profunda y contagiosa. Claro que su carácter podía explotar en segundos, tan cambiante como la bolsa de valores. Era brillante, implacable en los negocios y, siendo honesta, bastante arrogante, pero también era el hombre que había llevado a Sterling Dynamics de ser una empresa familiar a convertirse en una potencia global. Y, por más que no quisiera admitirlo, lo admiraba.
Mi rutina era una coreografía exacta. Entrar a las 7:00 AM, revisar los titulares financieros, preparar el americano doble sin azúcar de Damián, y tener listos los informes clave antes de que él pisara la oficina a las 8:30 AM en punto. Su despacho, un santuario de cristal y acero con vistas panorámicas a la ciudad, era un reflejo de su mente: ordenada, precisa y con un toque de fría elegancia.
Pero esa mañana algo estaba distinto. El aire se sentía raro, pesado. Damián entró puntual, como siempre, aunque sin la urgencia habitual. Se movía despacio, y en lugar de enfocarse en los documentos sobre el escritorio, me miró. Esa mirada tenía un peso que jamás había sentido.
—Valentina —su voz, normalmente clara y directa, sonó un poco más baja que lo habitual—. Necesito hablar contigo... A solas.
Asentí, mi corazón dio un vuelco imperceptible. Una conversación "a solas" con Damián Sterling siempre significaba algo importante, algo que no podía ser discutido delante de otros empleados. Cerré la puerta de su oficina, el suave "clic" del pestillo resonó en el silencio. Me coloqué frente a su escritorio, adoptando mi postura profesional: manos cruzadas y expresión neutral.
Damián se sentó en su silla de cuero, entrelazando los dedos sobre el escritorio. La luz de la mañana, filtrándose a través de los cristales, acentuaba las sombras bajo sus ojos, un indicio de noches sin dormir. Respiró hondo, y me di cuenta de que él estaba nervioso. Sí, Damián Sterling, el hombre que cerraba acuerdos multimillonarios sin inmutarse, estaba nervioso.
—Valentina —comenzó de nuevo, su mirada fija en la mía—, sabes que eres una parte indispensable de Sterling Dynamics. Tu lealtad, tu discreción, tu eficiencia… son inigualables.
Esperé. Los elogios de Damián eran raros, y siempre precedían a una petición extraordinaria.
—He estado lidiando con un asunto personal importante —continuó él, su voz un poco tensa—. Algo que he mantenido en privado, incluso de mis socios más cercanos. Se trata de… mi futuro, mi legado.
Fruncí el ceño ligeramente. ¿Un problema de salud? ¿Un asunto familiar delicado?
—Como sabes, provengo de una familia con una larga historia de... de continuar el linaje —dijo, la incomodidad era evidente en su tono—. Y, por razones que no vienen al caso en este momento, no puedo... no puedo tener hijos de la forma tradicional.
La declaración me tomó por sorpresa. Los rumores sobre la vida personal de Damián eran escasos, pero potentes. Nadie hablaba de su familia, pero todos susurraban sobre su fama de mujeriego y amante excepcional. Detalles que, por supuesto, yo me esforzaba en olvidar tan pronto como los escuchaba.
—He explorado todas las opciones —continuó Damián, su voz volviéndose más grave, como si estuviera presentando las conclusiones de un informe—. He considerado la adopción, pero el proceso es largo, incierto y está fuera de mi control. He investigado la donación anónima y la subrogación con agencias, pero la idea de que mi legado dependa de variables desconocidas, de personas sin un vínculo de confianza… es inaceptable para mí. Necesito a alguien que entienda lo que está en juego.
Sentí que el aire se volvía más denso. La palabra "subrogación" resonó en mi mente. Miré a Damián y, por primera vez, vi la vulnerabilidad detrás de su fachada de Alfa. Era un hombre con un deseo profundo y personal que no podía cumplir por sí mismo.
—Y después de mucha consideración, Valentina —sus ojos se encontraron con los míos, fijos, intensos—, he llegado a una conclusión. Necesito una subrogada. Y necesito a alguien en quien pueda confiar absoluta y completamente. Alguien con la fortaleza y la discreción para manejar esto.
Mi mente corría a mil por hora. ¿Estaba él...? No, no podía ser.
—Y he decidido que esa persona… eres tú, Valentina.
El mundo pareció detenerse. El café, el crujido del papel, el zumbido constante de la ciudad afuera, todo se desvaneció. Solo existía la voz de Damián, su petición audaz y la abrumadora implicación de sus palabras. ¿Subrogación? ¿Yo?
Yo, la mujer de acero, sentí un escalofrío que me recorrió de pies a cabeza. Nunca, en un millón de años, habría imaginado una conversación así. Mi relación con Damián había sido estrictamente profesional, siempre. Mi vida personal, un libro cerrado para la oficina.
—Señor Sterling —mi voz salió más ronca de lo que esperaba—, no… no sé qué decir.
—Sé que es una petición… inusual —Damián se levantó de su silla, dando la vuelta a su escritorio y acercándose a mí. Su cercanía era imponente, su presencia casi magnética—. Pero te lo pido, Valentina. No solo como tu jefe, sino como un hombre que está buscando desesperadamente una forma de tener un hijo. Te ofrezco una compensación generosa, por supuesto. Toda la asistencia médica, legal, el apoyo que necesites. Sería completamente confidencial. Nadie más lo sabría.
Di un paso atrás, mi mente tratando de procesar la magnitud de lo que él me estaba pidiendo. Ser la subrogada de Damián Sterling. Llevar a su hijo. Era una decisión que cambiaría mi vida para siempre, que desdibujaría todas las líneas entre mi mundo profesional y personal de una manera que nunca había concebido.
—Sé que es mucho pedir. Tómate tu tiempo. Piénsalo, pero te pido que lo consideres seriamente. No le pediría esto a nadie más.
Los ojos azules de Damián me miraban, su vulnerabilidad expuesta por primera vez. Era una visión sorprendente. Yo, la mujer de la lógica, de la razón, me encontraba en una encrucijada donde la emoción amenazaba con desmantelar mi cuidadosamente construida existencia. Me había preparado para mil escenarios laborales, pero no para este. No para la posibilidad de cargar con el legado de Damián Sterling, literal y metafóricamente.
Salí de su oficina cerrando la puerta tras de mí. El aroma del café y el sonido de la impresora seguían ahí, pero ahora sonaban apagados, lejanos, como si pertenecieran a otra vida. Mi mundo, tan ordenado, acababa de tambalearse de golpe, y no sabía si sería capaz de volver a ponerlo en equilibrio.
Últimos capítulos
#273 Capítulo 273: Epílogo
Última actualización: 2/28/2026#272 Capítulo 272: El casamiento
Última actualización: 2/28/2026#271 Capítulo 271: La Víspera de la Luz
Última actualización: 2/28/2026#270 Capítulo 270: El Compás de un Milagro
Última actualización: 2/28/2026#269 Capítulo 269: Alfombra arruinada
Última actualización: 2/28/2026#268 Capítulo 268: Rompiendo bolsa y pasteles
Última actualización: 2/28/2026#267 Capítulo 267; La propuesta
Última actualización: 2/28/2026#266 Capítulo 266: Cristal y Promesas
Última actualización: 2/28/2026#265 Capítulo 265: Kairós
Última actualización: 2/28/2026#264 Capítulo 264: Vendido
Última actualización: 2/28/2026
Te podría gustar 😍
Invisible para su Matón
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Le Di una Bofetada a Mi Prometido—Luego Me Casé con su Némesis Multimillonario
Técnicamente, Rhys Granger era mi prometido ahora—millonario, increíblemente atractivo y un sueño húmedo de Wall Street. Mis padres me empujaron hacia el compromiso después de que Catherine desapareciera, y honestamente? No me importó. Había estado enamorada de Rhys durante años. Esta era mi oportunidad, ¿verdad? ¿Mi turno de ser la elegida?
Error.
Una noche, me abofeteó. Por una taza. Una estúpida, rota y fea taza que mi hermana le dio hace años. Fue entonces cuando me di cuenta—él no me amaba. Ni siquiera me veía. Solo era un reemplazo cálido para la mujer que realmente quería. Y aparentemente, ni siquiera valía tanto como una taza de café glorificada.
Así que lo abofeteé de vuelta, lo dejé y me preparé para el desastre—mis padres perdiendo la cabeza, Rhys teniendo una rabieta de millonario, su aterradora familia planeando mi prematura desaparición.
Obviamente, necesitaba alcohol. Mucho alcohol.
Entra él.
Alto, peligroso, injustamente atractivo. El tipo de hombre que te hace querer pecar solo por existir. Lo había conocido solo una vez antes, y esa noche, él simplemente estaba en el mismo bar que mi yo borracha y compadeciéndose de sí misma. Así que hice lo único lógico: lo arrastré a una habitación de hotel y le arranqué la ropa.
Fue imprudente. Fue estúpido. Fue completamente desaconsejado.
Pero también fue: El. Mejor. Sexo. De. Mi. Vida.
Y, como resultó, la mejor decisión que había tomado.
Porque mi aventura de una noche no es solo un tipo cualquiera. Es más rico que Rhys, más poderoso que toda mi familia, y definitivamente más peligroso de lo que debería estar jugando.
Y ahora, él no me va a dejar ir.
Después de la aventura: En brazos de un multimillonario
En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...
Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.
George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.
Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!
Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.
Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.
—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?
George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!
—Me temo que eso es imposible.
Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.
Sobornando la Venganza del Multimillonario
Su vida es perfecta hasta que su castillo de cristal se derrumba. Su esposo admite haber sido infiel con nada menos que su propia hermana, y hay un hijo en camino. Liesl decide que la mejor manera de sanar su corazón destrozado es destruyendo lo único que él valora más que cualquier otra cosa: su carrera.
Isaias Machado es un multimillonario de primera generación estadounidense; él conoce el valor del trabajo duro y de hacer lo necesario para sobrevivir. Toda su vida ha estado orientada al momento en que pueda arrebatar la compañía McGrath de las manos de los hombres corruptos que una vez dejaron a su familia sin hogar.
Cuando Liesl McGrath se acerca al multimillonario para sobornarlo con información destinada a arruinar a su exmarido, Isaias Machado está ansioso por tomar todo lo que los McGrath valoran, incluyendo a Liesl.
Una historia de amor, venganza y sanación necesita comenzar en algún lugar, y el dolor de Liesl es el catalizador para la montaña rusa más salvaje de su vida. Que comience el soborno.
Después de Una Noche con el Alfa
Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.
Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.
Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.
En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.
—Eso fue increíble, Jason—logré decir.
—¿Quién diablos es Jason?
Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.
¡Corrí por mi vida!
Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.
Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.
La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.
No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.
ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
El regreso de la princesa de la mafia
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja
—Eres como una hermana para mí.
Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.
No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.
Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.
No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.
Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.
Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.
Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.
Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.
Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.
Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.
Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.
Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.
Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.
Es Tristan.
Y no es el chico que dejé atrás.
Es un motociclista.
Un Alfa.
Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
De Substituta a Reina
Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.
Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.
Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?
De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.












