Capítulo 212: El vacío de la identidad

Damián estaba recostado, pero su cuerpo no conocía el descanso. Cada músculo de su espalda, cada fibra de sus hombros vendados, parecía estar en tensión, como si todavía estuviera esperando el impacto de una bala o el estallido de una granada en medio de la nieve.

—No es tan simple como firmar un pa...

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