Capítulo 247: Chocolates con sal

El amanecer se filtró por las rendijas de las persianas con una frialdad que parecía calar directamente en mis huesos. Pasé la noche en vela, con la mirada fija en el techo, escuchando el silencio sepulcral que emanaba de la planta baja hasta que escuché el murmullo de mi madre preparando el primer ...

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