Capítulo 248: El Amargor de la Verdad

El reloj de pared marcaba las once de la noche cuando escuché el sonido del coche de Damián deteniéndose frente a la casa. Me encontraba sentada en la penumbra de nuestra habitación, con la luz del velador iluminando el objeto que sostenía entre mis manos: la pequeña caja de chocolates amargos con s...

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