Capítulo 23 Algo más que nada

―No quiero seguir diciendo que no somos nada.

Nicolás no soltó mi mano.

El auto seguía detenido frente al edificio de Renata. Afuera, una mujer cruzó la calle con dos bolsas y una niña que saltaba sobre cada grieta. Todo parecía demasiado normal para la conversación que me desordenaba el pecho.

―Eso...

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