
MANUAL PARA ACOSTRARME CON EL HOMBRE EQUIVOCADO
Sandy Bell · En curso · 99.3k Palabras
Introducción
A un mes de cumplir veinticinco años, una humillación familiar convierte su virginidad en una carga que ya no quiere seguir soportando. Decidida a tomar el control, crea un manual privado con todo lo que necesita encontrar en el hombre de su primera vez: paciencia, deseo, seguridad y la capacidad de detenerse cuando ella lo pida.
El documento debía llegar a su mejor amiga.
Por error, termina en el correo de Nicolás Arce, su jefe.
Nicolás no solo descubre que Mara es virgen. También comprende que el hombre descrito en cada página se parece demasiado a él.
Cuando un viaje de trabajo los obliga a compartir durante cuatro noches una habitación de hotel con una sola cama, la tensión que ambos llevan meses escondiendo deja de ser manejable. Entre besos prohibidos, celos, confesiones y caricias que siempre se detienen demasiado pronto, Mara comienza a preguntarse si encontró al hombre correcto.
Hasta que una mujer aparece en la puerta de la habitación y asegura que Nicolás todavía es su prometido.
Ahora Mara deberá decidir si continúa con el manual, acepta la propuesta de otro hombre o se arriesga a entregar su primera vez y su corazón al único hombre que puede destruir ambos.
Capítulo 1
―¿Sigues siendo virgen?
La pregunta de Renata atravesó la mesa justo cuando mi madre servía el pastel de compromiso de Claudia. Doce personas dejaron de masticar. Mi cuñado bajó la copa. Mi padre fingió concentrarse en cortar la carne. Yo sostuve el tenedor sobre el plato y contemplé la posibilidad de clavármelo en la frente.
―¿Te importa? ―respondí.
Renata sonrió con esa satisfacción de quien había encontrado una grieta en la pared recién pintada.
―Me sorprende. Escribes novelas llenas de sexo.
―Corrijo novelas. No es lo mismo.
Tampoco era toda la verdad. Yo escribía las escenas que aparecían bajo el nombre de autores con más seguidores, mejores fotografías y suficiente experiencia pública para vender deseo. Ninguno de ellos sabía que la mujer que describía orgasmos contra ventanas seguía durmiendo con una almohada entre las piernas.
Claudia me miró desde la cabecera. Llevaba un anillo enorme y la serenidad insoportable de quien acababa de ser elegida.
―Renata, déjala.
―No la estoy atacando. Solo digo que quizá debería vivir un poco antes de escribir sobre ciertas cosas.
Mi madre dejó la pala del pastel.
―Mara siempre ha sido reservada.
―Mamá, tengo veinticuatro, no doce.
―Veinticinco el próximo mes ―corrigió Claudia.
Otra pausa. Magnífico. Mi edad acababa de entrar al juicio como agravante.
Renata apoyó los codos en la mesa.
―Entonces tienes treinta días.
―¿Para qué?
―Para encontrar a alguien. No querrás llegar a los veinticinco sin saber cómo se siente un hombre encima.
El calor me subió por el cuello. No por la imagen. Había imaginado hombres encima, debajo y de rodillas con una precisión que pagaba mi renta. Me ardía que todos esperaran mi respuesta, como si mi cuerpo fuera una cuenta atrasada.
―También podría llegar a los veinticinco sin casarme con alguien que revisa mi teléfono ―dije.
El prometido de Renata tosió. Claudia cerró los ojos. Mi madre pronunció mi nombre con advertencia.
Renata endureció la boca.
―Al menos alguien quiere revisar mi teléfono.
La frase cayó limpia. No gritó. No necesitó hacerlo.
Me levanté antes de que las lágrimas arruinaran el maquillaje que había comprado a meses sin intereses.
―Gracias por el pastel.
―Mara ―dijo mi madre―, no conviertas todo en una escena.
Recogí el bolso.
―Tranquila. Para que fuera una escena tendría que pasar algo interesante.
Salí sin despedirme.
En el pasillo escuché a Claudia seguirme.
―No tenías que contestarle así.
Me volví.
―¿A ella o a mamá?
―A ninguna. Hoy era importante para mí.
―Y por eso debía dejar que me desarmaran durante el postre.
Claudia bajó la voz.
―Solo están preocupadas.
―No. Están entretenidas.
Su expresión cambió, pero no discutió.
―Tal vez Renata tiene razón en algo. Pasas la vida escribiendo cosas que nunca haces.
―¿También vas a darme una fecha límite?
―Quiero que dejes de esconderte.
Miré su anillo. Ella confundía ser elegida con haber dejado de esconderse.
―Disfruta tu compromiso, Claudia.
―Mara, espera.
Presioné el botón del ascensor.
―Esta noche ya opinaron suficientes personas sobre mi cama.
No necesitaba llevarlas conmigo hasta la puerta de mi departamento.
En el ascensor, mi teléfono vibró. Era un mensaje de Nicolás Arce.
Necesito el plan de lanzamiento antes de medianoche. Sin excusas.
Leí dos veces el punto final. Nicolás convertía hasta la puntuación en una amenaza. Director editorial, treinta y tres años, camisas oscuras, voz baja y la irritante costumbre de mirarme como si pudiera leer la frase que todavía no escribía.
Respondí que lo tendría listo.
Después abrí el chat con Abril.
Acaban de preguntarme en la cena si sigo siendo virgen.
Tres puntos aparecieron de inmediato.
¿Y les dijiste que tu jefe cuenta como actividad sexual aunque nunca te toque?
Solté una risa en medio del estacionamiento.
Nicolás no cuenta.
Claro. Solo escribes mejores escenas después de que te corrige inclinándose sobre tu silla.
Guardé el teléfono. Abril conocía demasiados detalles y los utilizaba sin respeto por mi presión arterial.
Llegué al departamento a las diez. Me quité los zapatos, abrí la computadora y serví vino barato en una taza que decía AUTORA BESTSELLER. La ironía venía incluida.
El plan de lanzamiento estaba casi terminado, pero cada vez que intentaba revisar las cifras escuchaba la voz de Renata.
Treinta días.
No querrás llegar a los veinticinco sin saber cómo se siente un hombre encima.
Abrí un documento nuevo.
Escribí como título:
MANUAL PARA ACOSTARME CON EL HOMBRE CORRECTO.
Me quedé observándolo.
Sonaba ridículo. También sonaba mejor que llorar.
Punto uno: elegir a alguien que no se burle.
Punto dos: asegurarme de que entienda la palabra no.
Punto tres: besarlo antes de llegar a una cama.
Punto cuatro: dejar de fingir que no me gusta que me den órdenes cuando la puerta está cerrada.
Me detuve.
Bebí vino.
Borré la última línea.
La escribí otra vez.
Mi cara ardía aunque estaba sola.
Punto cinco: pedir lo que quiero sin disculparme.
Punto seis: dejar que me toque sin preocuparme por cómo se ve mi cuerpo.
Punto siete: no apagar todas las luces.
Punto ocho: usar la lencería negra que lleva ocho meses escondida detrás de las toallas.
Punto nueve: permitir que me quite la ropa despacio.
Punto diez: estar segura de que puede detenerse incluso si yo pierdo la cabeza.
Apoyé las manos sobre el teclado. La lista dejó de parecer divertida.
No quería un desconocido elegido por prisa. Quería un hombre que supiera cuándo acercarse y cuándo apartarse. Alguien capaz de sostenerme la mirada mientras me desvestía, sin convertir mi nerviosismo en un espectáculo.
El teléfono vibró.
Nicolás: Faltan cuarenta minutos.
Imaginé su boca pronunciando la frase. Grave. Impaciente. Demasiado cerca de mi oído.
Añadí otro punto.
Punto once: no elegir a un hombre que pueda despedirme al día siguiente.
Lo releí y cerré el archivo.
Abril me llamó por videollamada. Contesté sin peinarme.
―Tienes cara de haber cometido un delito.
―Hice una lista.
―¿De sospechosos?
―De requisitos.
―¿Para matar a Renata?
―Para acostarme con alguien antes de mi cumpleaños.
Abril dejó caer una cuchara fuera de cámara.
―Repítelo.
―No.
―Mándamela.
―Ni loca.
―Entonces no existe.
Miré el documento cerrado. Una parte de mí quería compartirlo. Otra quería arrojar la computadora por la ventana.
―Voy a terminar el informe de Nicolás.
―Envíame la lista primero.
―Después.
Colgué antes de que insistiera.
Abrí el correo, adjunté el plan de lanzamiento y escribí un mensaje breve. Nicolás odiaba los saludos largos y a las personas que explicaban por qué cumplían tarde.
Revisé el destinatario.
Nicolás Arce.
Revisé el asunto.
Plan definitivo.
Presioné enviar.
La confirmación apareció en la esquina. Solté el aire y tomé la taza. Entonces vi el documento abierto detrás del correo.
MANUAL PARA ACOSTARME CON EL HOMBRE CORRECTO.
El plan de lanzamiento seguía en la carpeta de descargas.
Dejé la taza sobre el escritorio con tanta fuerza que el vino saltó al teclado.
Abrí enviados.
Archivo adjunto: Manual definitivo.docx.
Mi teléfono comenzó a sonar.
Nicolás Arce.
Me quedé inmóvil hasta que la llamada se cortó.
Un segundo después llegó un mensaje de voz.
Lo reproduje con el pulgar temblando.
La voz de Nicolás llenó la habitación.
―Mara, acabo de abrir tu manual. Mañana, a primera hora, vas a explicarme por qué el hombre correcto se parece tanto a mí.
Últimos capítulos
#90 Capítulo 90 Sin manual
Última actualización: 9/8/2026#89 Capítulo 89 Sin instrucciones
Última actualización: 9/7/2026#88 Capítulo 88 Elegirte sin encerrarme
Última actualización: 9/6/2026#87 Capítulo 87 Quedarme sin perderme
Última actualización: 9/5/2026#86 Capítulo 86 La ciudad que no gana
Última actualización: 9/4/2026#85 Capítulo 85 Tres meses sin pruebas
Última actualización: 9/3/2026#84 Capítulo 84 El regalo que no voy a aceptar
Última actualización: 9/2/2026#83 Capítulo 83 Elegir sin seguirte
Última actualización: 9/1/2026#82 Capítulo 82 La decisión que no me toca
Última actualización: 8/31/2026#81 Capítulo 81 La última palabra
Última actualización: 8/30/2026
Te podría gustar 😍
Embarazada de los Gemelos Genios del Alfa
El juego de Chase
Arrasado por la vida, Adrian T. Larsen, el poderoso imán empresarial, se ha convertido en un hombre con el que nadie quería cruzarse. Su corazón muerto solo está lleno de oscuridad, por lo que no sabe lo que es la bondad y siente un intenso odio por la palabra: amor.
Y luego viene el juego.
Un juego de ignorar al despiadado playboy que Sofía juega con sus amigos en un club los sábados por la noche. Las reglas eran simples: ignora al multimillonario, hiere su ego y sal. Pero no sabía que salir de las garras de un tigre herido no era algo fácil de hacer. Especialmente cuando el infame hombre de negocios Adrian Larsen estaba en juego aquí.
El destino los une cuando sus caminos chocan entre sí más de lo que Sofia esperaba, cuando el poderoso multimillonario irrumpe en su vida, las chispas y el deseo comienzan a poner a prueba su resistencia. Pero tiene que alejarlo y mantener su corazón cerrado para mantener a ambos a salvo de las peligrosas sombras de su pasado. El oscuro pasado que siempre estuvo al acecho.
¿Pero puede hacerlo cuando el diablo ya ha puesto sus ojos en ella? Ha jugado un juego y ahora tiene que enfrentarse a las consecuencias.
Porque cuando se burlan de un depredador, se supone que lo persigue...
Después de la aventura: En brazos de un multimillonario
En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...
Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.
George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.
Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!
Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.
Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.
—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?
George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!
—Me temo que eso es imposible.
Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.
Atracción Peligrosa
Para muchos, soy la bestia de la mafia. Un líder despiadado, implacable, sin corazón. Fui criado para no sentir, para ser duro y frío, porque en mi mundo, la compasión es una debilidad, y la debilidad te mata. Aquí, solo los fuertes sobreviven, y siempre hay alguien esperando arrancarte la cabeza.
El amor nunca ha tenido lugar en mi vida. Lo considero una tontería, una distracción insignificante que solo debilita a las personas.
Hasta que ella apareció.
LIBRO 1 DE LA SAGA ATRACCIÓN
Corazón sin dueño
Nirvana: De las Cenizas a la Gloria
¿Había olvidado él cómo la estranguló, la obligó a firmar los papeles del divorcio y la convirtió en el hazmerreír de la ciudad? Ahora, él buscaba la reconciliación, pero solo ella decidiría si él era digno...
Mi Alfa prohibido
En un mundo donde las uniones entre hombres lobo y magos están estrictamente prohibidas y severamente condenadas, Alana, una joven bruja huérfana sin magia, se ve envuelta en una situación no deseada. Su tía egoísta la presiona para que se case con un mago al que no ama y cuyas intenciones son cuestionables. El destino de Alana da un vuelco cuando se adentra en un peligroso bosque y, en un momento de peligro, es salvada por un lobo misterioso y extraordinariamente atractivo llamado Sedrik. Es el alfa de su manada y no espera cruzarse en el camino de Alana de forma tan abrupta.
La Gestante del Rey Alfa
Isla
Soy una don nadie de una manada lejana. Mi familia debe mucho por los gastos médicos de mi hermano. Haré lo que pueda para ayudarlos, pero cuando descubro que he sido vendida al Rey Alfa Maddox como su criadora, no estoy segura de poder hacerlo.
El rey es frío y distante, y se rumorea que mató a su primera esposa. Pero también es sexy y atractivo. Mi mente puede estar diciéndome que no, pero mi cuerpo lo desea de todas las maneras posibles.
¿Cómo voy a sobrevivir como la criadora del Rey Alfa cuando nunca he estado con un hombre antes? ¿Volverá a matar?
Maddox
Desde que mi Reina Luna murió, juré no volver a amar. No estaba buscando una criadora, pero solo tengo un año para producir un heredero o perderé mi trono. Esta hermosa chica, Isla, apareció en mi puerta justo a tiempo. ¿Es el destino? ¿Es ella mi segunda oportunidad de tener una compañera? No, no quiero una de esas.
Todo lo que necesito es un hijo.
Pero cuanto más tiempo paso con Isla, más quiero no solo a cualquier criadora, sino a ella.
¡Más de un millón de lecturas en Radish—haz clic en este romance ardiente de cambiaformas lobo ahora mismo!
Un amor mexicano
Pero, su camino cambia cuando se ve obligado por su padre a contraer matrimonio con la única hija de su padrino, Carolina Beltrán y, así, obtener más poder como más territorio en los negocios familiares. Pero ocurren atentados contra su familia, Daniel, busca a los culpables, pero entre más escarba, secretos encuentra, haciéndole pensar que el enemigo podría estar en su misma familia.
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La venganza de la heredera y el CEO secreto
Fui adoptada por una familia, pero su otra hija adoptiva, Emilia, me tendió una trampa y terminé en prisión en su lugar. Ahora, estoy decidida a vengarme.
En mi camino aparece un inesperado protector: un multimillonario de bajo perfil que ha perdido la fe en el amor…
¿Se enamorará de mí? ¿Podremos liberarnos del pasado y tener un hogar juntos?
Mi padrino es mi Sugar Daddy
Después de un romance vertiginoso y ardiente, el mejor amigo de mi padre me rompió el corazón.
Me dijo que las cosas eran demasiado complicadas. Desordenadas. Incorrectas.
Que nunca podríamos estar juntos.
Sabía que me amaba, pero el miedo a arruinar a nuestra familia era demasiado grande.
Con demasiado en juego, sacrificó nuestros corazones y lo terminó.
Ahora ha vuelto y todavía me desea.
Todavía me ama.
Pero ahora… estoy comprometida con otro hombre.












