Capítulo 44 El cajón que dejaste abierto

—¿Por qué hay un cajón vacío en tu armario?

Nicolás apareció detrás de mí con dos tazas de café.

—Porque antes estaba lleno de calcetines.

—No te hagas el gracioso.

—Estoy intentando.

Dejó una taza sobre la cómoda. El cajón seguía abierto, limpio.

—¿Es para mí? —pregunté.

—Sí.

—Te vas en quince días...

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