Capítulo 51 Ir contigo sin seguirte

—¿Todavía quieres venir conmigo?

Abrí los ojos. Nicolás estaba sentado al borde de la cama, ya vestido, con una taza de café.

—Buenos días para ti también.

—Son las diez.

—Después de lo de anoche, sigue siendo madrugada.

Su mirada bajó hacia la sábana.

—¿Te duele?

—Un poco.

Dejó la taza.

—¿Mucho?

—N...

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