
MATRIMONIO POR VENGANZA (La esposa rebelde del Italiano)
Maria Pulido · Completado · 96.1k Palabras
Introducción
En medio de su desesperación y cuando cree todo está perdido, aparece un misterioso hombre que puede ser tanto su salvación como su condena, proponiéndole un trato extraño que no tiene la posibilidad de rechazar.
Ángelo Denaro viene a destruir todo a su paso, y sobre todo a vengarse de una familia, que también destruyó la suya. Sin embargo, él jamás imaginó que la tentación vendría disfrazada de esposa, una muy rebelde que pondrá al límite todos sus planes.
Entre el poder, y las ansias de someter, los sentimientos aflorarán y los secretos quedarán descubiertos. Porque nunca la línea entre el amor y el odio fue tan delgada entre un ángel, y un demonio…
Capítulo 1
ACCIDENTE
Alana tembló mientras las lágrimas cayeron de forma rápida por sus mejillas.
Estaba lloviendo a cántaros y su ropa estaba empapada y pegada a su cuerpo cuando se bajó del auto y vio a la persona que había atropellado, tirada en el piso.
Ella sacó su teléfono con urgencia, y se arrodilló para tomarle el pulso al hombre, mientras un sollozo escapó de su boca. La sangre se veía esparcida en el suelo, y él no se movía, y por más de que estaba tratando de retener su agonía, estaba desesperada.
El tono del móvil repicando se escuchó en sus oídos, y su mano titiló mientras su boca no dejaba de moverse.
—Por favor, por favor, contesta…
—¿Alana?
—¡Papá…! —ella soltó su primer gemido—. ¡Papá, necesito tu ayuda… he atropellado a un hombre…! Y creo… creo que él está muerto.
Hubo un silencio muy largo. Alana sollozó mirando hacia todas partes, pero la calle estaba totalmente desierta.
Un escenario realmente casi diseñado.
—¡Por Dios santo, Alana! ¿Dónde estás? —Oliver preguntó con la voz grave y ella negó muerta de miedo.
—Por la autopista, justo estaba viendo los papeles que me enviaste… no vi al hombre, papá estaba yendo a la reunión, pero está lloviendo mucho y… no lo vi, lo juro, él salió de la nada en su motocicleta, y… Está muerto —su grito desgarrado incluso llegó a lo más profundo de Oliver, que se tapó la boca.
—No te muevas, Alana, lo resolveré, lo sabes, ¿verdad? Papá siempre lo ha hecho, no es tu culpa, no quisiste hacerlo. Solo… espérame.
La llamada finalizó de golpe, y ella se recostó al auto sentada en el asfalto mojado, escurriendo sus cabellos y mirando cómo el hombre ni siquiera se movía. Solo tenía los ojos muy abiertos, mientras el agua se combinaba con la sangre de su cabeza.
Esto era un resumen de días. Días que con un enorme peso sobre sus hombros. Su familia se estaba cayendo en pedazos, así como la empresa de la familia, una empresa tan millonaria, que ninguno de ellos pudo predecirlo.
Su padre había hecho un mal negocio hace un año aproximadamente, y en cierta parte ella era responsable de eso. La situación de la empresa fue de mal en peor y cada semana se volvía una pesadilla. Alana nunca pensó que cuando se graduó con honores, entrando a la empresa para ser parte del equipo de su padre, daría como resultado esta desgracia.
Algunos la culpaban de su incapacidad. Y era obvio, no tenía experiencia, apenas con veintiún años había asumido la gerencia, aun cuando no tenía un recorrido comercial, ni mucha menos idea de cómo manejar un negocio.
Solo un intento fallido de ayudar a su padre y un conocimiento que no había puesto en práctica.
Además, algo que había desestabilizado completamente a su padre, y a su familia tan extremamente unida, era su madre, que hace exactamente un año y medio, los había dejado con un trago amargo en la boca, y una raya muy grande en su posición social.
La prensa no paraba de hacer escándalos mostrando en los tabloides que ella había abandonado a su padre, por un hombre de la misma edad que su hermano mayor.
Era un desastre, y las esperanzas de hacer un negocio a pocas horas donde se dirigía en su auto antes de esta tragedia, ahora quedaba reducido a este accidente, que ni siquiera sabía la magnitud…
Alana lloró amargamente mirando al cielo, y solo esperó, que un milagro la salvara de un caos inminente.
Alana era la favorita, la menor de todos sus hermanos, de alguna forma el centro de atención, y por ende, aquella a la que se le proporcionaba todos sus caprichos. Desde que tuvo conciencia, se sintió realmente amada dentro de una familia muy unida, protegida, incluso, a nadie, ni mucho menos a sus hermanos le molestaba cuando se le mencionaba como la favorita.
Alana la princesa intocable de la familia Duncan.
—Le llamaremos a un abogado, pronto… —Alana levantó la cabeza y se abrazó a sí misma cuando estuvo en la delegación y un hombre le informó.
—Mi padre debe estar por llegar… —el guardia sonrió de forma cínica ante su respuesta y luego negó.
—Señorita, el señor Oliver Duncan, ahora mismo no tiene ni para pagar un abogado, será mejor que, acepte un abogado del Estado. Aunque le voy a ser claro. Hay un hombre muerto en este accidente, y usted es la única culpable. Así que su cara bonita, no va a sacarla de este problema.
Alana abrió los ojos sin poder evitar que su mandíbula temblara mientras sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Necesito volver a llamarlo, es mi derecho.
El guardia soltó el aire, y dio una orden para pasarla a una celda.
—Por favor.
—Ustedes creen que merecen todo, ¿no? ¿No se ha dado cuenta? ¡Usted mató a un hombre! Su apellido ya no funciona como antes, y la corona de riqueza de su familia ya no existe. Camine a su celda, y tal vez en un momento le pasaré la llamada, no me haga perder la paciencia.
Alana entró a la celda que le asignaron, y recibió una ropa seca que ella no dudó en ponerse. Aunque trataba, no dejaba de llorar, y para cuando la pasaron al teléfono público unas horas después, y escuchó a su padre detrás de este, sintió las lágrimas calientes de nuevo en su rostro.
—Lo siento, papá. Lo siento tanto, lo juro, no vi a ese hombre, dicen que está muerto, ¿es cierto?
—Alana, estoy haciendo todo lo posible, lo juro.
—Dime por favor, ¿está muerto? —ella sollozó de nuevo y el silencio que se hizo fue una respuesta contundente—. ¡Oh, Dios, papá, ¡no puedo creerlo!
—Alana, sabes que haría cualquier cosa por ti… y lo haré. Tus hermanos están haciéndolo todo, y yo, haré todo.
Alana pegó la cabeza a la pared, y luego negó.
—He echado todo a perder, papá, teníamos un buen cliente, había un negocio, pero ahora… hay un hombre muerto por mi causa, y he desperdiciado la única oportunidad que teníamos.
Los tonos de la llamada desconectada resonaron en sus oídos, y Alana miró el teléfono mientras una guardia le indicó que debía volver a su celda.
Ella se abrazó entera y se balanceó todo el tiempo en su cama. Cuando no estaba de pie de allá para acá, iba y venía, hasta que la noche cayó, y las lágrimas de sus ojos ya estaban secas junto a sus ojos muy hinchados.
Incluso cuando estaba cabeceando, escuchó cómo su reja estaba siendo abierta, y su corazón se aceleró en el momento que la guarida le dijo:
—Levántese, señorita, tiene una visita.
Alana lo miró, mientras el corazón le retumbaba en la garganta, sintió una presión en el pecho, y se preparó para recibir a su padre, caminó detrás de la mujer que le indicó una entrada, e hizo todo lo que le pidieron cuando la hicieron esperar.
Ella se limpió el rostro tratando de tranquilizarse, pero cuando le abrieron una puerta directo a una habitación con espejos, sus pasos se ralentizaron e incluso se frenó de golpe.
Sus ojos se achicaron mucho, por alguna razón el hombre que estaba allí sentado, toqueteando la mesa de lo más tranquilo, le parecía un poco familiar, pero en realidad, por más de que lo detallara, era simplemente un extraño para ella.
Su rostro era duro, pero era evidente que era muy apuesto. Aun cuando estaba sentado, podía destacar su imponencia, y con su chaqueta abierta, ella pudo notar que era bastante fuerte y alto.
¿Dónde lo había visto alguna vez?
Alana se detuvo y apretó sus manos, entonces negando, preguntó:
—¿Quién es usted?
El hombre la miró con el ceño fruncido, y con los ojos, sin una sola palabra, le indicó que se sentara.
Entonces Alana miró hacia los lados, y no vio de otra que caminar unos pasos más y sentarse.
—Señor, yo creo que se ha equivocado…
Sus ojos se quedaron en el hombre que ahora podía detallar mejor. Pudo notar que la escudriñó como si pensara en muchas cosas, y luego le arrimó unos papeles que la hicieron callar.
—Solo tienes una oportunidad, y solo te daré cinco minutos para pensarlo y decidir —Alana miró el papel completamente impactada, pero no lo leyó, volvió a alzar los ojos, y no dudó en preguntar.
—¿De qué se trata esto? ¿Y quién es usted?
—Cuatro minutos…
Su respiración se hizo espesa, tomó el papel con premura mientras temblaba en su mano. Entonces leyó las líneas, entre tanto sus ojos se abrían cada vez más grandes.
Había un acta de matrimonio, un acuerdo a cambio de sacarla de la cárcel, y literalmente recibir una suma de dinero, que salvaría la empresa familiar. Ella frunció el ceño y lo miró de nuevo en medio de un silencio incómodo.
—¿Por qué haría esto? ¿Qué ganaría usted?
—Una esposa, tres minutos…
El corazón de Alana le llegó al estómago y vio cómo esos ojos se hicieron aún más conocidos. Entonces abrió la boca para refutar, mientras el hombre le sacó una pluma y luego la puso en la mesa cuando dijo:
—Dos minutos…
Ella sabía que esto era una locura, tal vez adentrarse más al agobio y los problemas, pero cuando escuchó “un minuto”, tomó la pluma en medio de su desespero, y sin pensarlo, estampó su firma en el papel, sin saber si ella pasaría al cielo, o al mismo infierno…
Últimos capítulos
#85 EPÍLOGO
Última actualización: 3/3/2025#84 CAPÍTULO 84 ESCAPADA.
Última actualización: 3/3/2025#83 CAPÍTULO 83 DULCE NOTICIA.
Última actualización: 3/3/2025#82 CAPÍTULO 82 UN FUTURO QUE JAMÁS LLEGARÍA
Última actualización: 3/3/2025#81 CAPÍTULO 81 LÁGRIMAS
Última actualización: 3/3/2025#80 CAPÍTULO 80 EL PRECIO DE LA REDENCIÓN.
Última actualización: 3/6/2025#79 CAPÍTULO 79 ÚLTIMA JUGADA.
Última actualización: 3/3/2025#78 CAPÍTULO 78 PRONTO TODO TERMINARÁ
Última actualización: 3/3/2025#77 CAPÍTULO 77 YA NO LE IMPORTABAN
Última actualización: 3/3/2025#76 CAPÍTULO 76 ERES MI REDENCIÓN
Última actualización: 3/3/2025
Te podría gustar 😍
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Invisible para su Matón
Le Di una Bofetada a Mi Prometido—Luego Me Casé con su Némesis Multimillonario
Técnicamente, Rhys Granger era mi prometido ahora—millonario, increíblemente atractivo y un sueño húmedo de Wall Street. Mis padres me empujaron hacia el compromiso después de que Catherine desapareciera, y honestamente? No me importó. Había estado enamorada de Rhys durante años. Esta era mi oportunidad, ¿verdad? ¿Mi turno de ser la elegida?
Error.
Una noche, me abofeteó. Por una taza. Una estúpida, rota y fea taza que mi hermana le dio hace años. Fue entonces cuando me di cuenta—él no me amaba. Ni siquiera me veía. Solo era un reemplazo cálido para la mujer que realmente quería. Y aparentemente, ni siquiera valía tanto como una taza de café glorificada.
Así que lo abofeteé de vuelta, lo dejé y me preparé para el desastre—mis padres perdiendo la cabeza, Rhys teniendo una rabieta de millonario, su aterradora familia planeando mi prematura desaparición.
Obviamente, necesitaba alcohol. Mucho alcohol.
Entra él.
Alto, peligroso, injustamente atractivo. El tipo de hombre que te hace querer pecar solo por existir. Lo había conocido solo una vez antes, y esa noche, él simplemente estaba en el mismo bar que mi yo borracha y compadeciéndose de sí misma. Así que hice lo único lógico: lo arrastré a una habitación de hotel y le arranqué la ropa.
Fue imprudente. Fue estúpido. Fue completamente desaconsejado.
Pero también fue: El. Mejor. Sexo. De. Mi. Vida.
Y, como resultó, la mejor decisión que había tomado.
Porque mi aventura de una noche no es solo un tipo cualquiera. Es más rico que Rhys, más poderoso que toda mi familia, y definitivamente más peligroso de lo que debería estar jugando.
Y ahora, él no me va a dejar ir.
Fuera de Límites, Mejor Amigo del Hermano
—Vas a tomar cada pulgada de mí. —Susurró mientras empujaba hacia arriba.
—Joder, te sientes tan jodidamente bien. ¿Es esto lo que querías, mi polla dentro de ti? —Preguntó, sabiendo que lo había estado tentando desde el principio.
—S..sí —jadeé.
Brianna Fletcher había estado huyendo de hombres peligrosos toda su vida, pero cuando tuvo la oportunidad de quedarse con su hermano mayor después de graduarse, allí conoció al más peligroso de todos. El mejor amigo de su hermano, un Don de la mafia. Él irradiaba peligro, pero ella no podía mantenerse alejada.
Él sabe que la hermanita de su mejor amigo está fuera de límites y, sin embargo, no podía dejar de pensar en ella.
¿Podrán romper todas las reglas y encontrar consuelo en los brazos del otro?
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Mi Luna Marcada
—Sí.
Exhala, levanta su mano y la baja para abofetear mi trasero desnudo de nuevo... más fuerte que antes. Gimo por el impacto. Duele, pero es tan excitante y sexy.
—¿Lo harás de nuevo?
—No.
—¿No, qué?
—No, Señor.
—Buena chica —acerca sus labios para besar mi trasero mientras lo acaricia suavemente—.
—Ahora, voy a follarte —me sienta en su regazo en una posición de monta. Nos miramos a los ojos. Sus largos dedos encuentran el camino hacia mi entrada e insertan sus dedos.
—Estás empapada por mí, nena —dice complacido. Mueve sus dedos dentro y fuera, haciéndome gemir de placer.
—Hmm —pero de repente, se van. Lloro mientras deja mi cuerpo ansiando por él. Cambia nuestra posición en un segundo, así que estoy debajo de él. Mi respiración es superficial y mis sentidos incoherentes mientras anticipo su dureza en mí. La sensación es fantástica.
—Por favor —suplico. Lo quiero. Lo necesito tanto.
—Entonces, ¿cómo te gustaría venirte, nena? —susurra.
¡Oh, diosa!
La vida de Apphia es dura, desde ser maltratada por los miembros de su manada hasta que su compañero la rechaza brutalmente. Está sola. Golpeada en una noche difícil, conoce a su segunda oportunidad de compañero, el poderoso y peligroso Alfa Lycan, y vaya que le espera la aventura de su vida. Sin embargo, todo se complica cuando descubre que no es una loba común. Atormentada por la amenaza a su vida, Apphia no tiene otra opción que enfrentar sus miedos. ¿Podrá Apphia derrotar la iniquidad que amenaza su vida y finalmente ser feliz con su compañero? Sigue para más.
Advertencia: Contenido maduro.
El regreso de la princesa de la mafia
Después de Una Noche con el Alfa
Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.
Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.
Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.
En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.
—Eso fue increíble, Jason—logré decir.
—¿Quién diablos es Jason?
Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.
¡Corrí por mi vida!
Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.
Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.
La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.
No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.
ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja
—Eres como una hermana para mí.
Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.
No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.
Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.
No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.
Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.
Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.
Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.
Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.
Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.
Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.
Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.
Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.
Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.
Es Tristan.
Y no es el chico que dejé atrás.
Es un motociclista.
Un Alfa.
Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
De Substituta a Reina
Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.
Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.
Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?
De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.












