
Máximo: El jefe
maracaballero32 · En curso · 85.7k Palabras
Introducción
Capítulo 1
Máximo
— ¿Es todo lo que puedes dar, Galloway? —levanto la mirada hacia el hijo de puta que tengo como entrenador.
Davis.
Necesito tomar más aire. El sudor se ha adueñado de mi cuerpo en esta última dos horas. Las piernas me temblaban por todo el gran esfuerzo que daba en el nuevo entrenamiento.
«Mierda, la cena de los viernes»
Me reincorporo poco a poco sin dejar de observar la sonrisa que tiene el maldito. Realmente lo está disfrutando. No puedo evitar hacer una copia casi exacta de esa sonrisa.
— ¿En serio es todo? —escupe divertido mientras me acerco por una botella de agua y la toalla para secar mi rostro.
Doy un sorbo sin responder y sin dejar de mirarlo, al terminar, agarro aire de nuevo y lo suelto lentamente, listo para contestar.
—Cena familiar. Te espero mañana a la misma hora…—le aviento en el aire una botella de agua y la atrapa soltando un murmuro.
—Como tú lo digas, tú eres el jefe.
Una hora más tarde.
—Mierda, mierda, mierda.—chasqueo la lengua.
— ¿Pasa algo, señor Galloway? —encuentro mi mirada a través del espejo retrovisor con la de Edison mi chófer.
—Es la amiga de mi madre y debe de estar Amber. Se supone que los viernes es familiar. —sigo maldiciendo unas cien veces más. Acomodo mi americana mientras camino cauteloso hasta la entrada. Pienso en crear una excusa y escabullirme, pero es tener un sermón por parte de mi madre.
No me gustan este tipo de sorpresas, ni que nadie me cambie los planes. Lo odio. Si Amber está con su madre aquí, es por algo. Y yo sabía en probabilidad que es por dinero. Mi madre tendrá que haberme informado que estarían otros invitados aparte de la familia, no me gusta convivir con Amber y su familia los Clarke.
«Ni con nadie, Galloway»
Soy demasiado celoso de mi vida privada. Y lo peor del asunto es que Amber lo sabe.
Presiono el timbre, y sin duda aparecería la rubia tonta que siempre me desviste con la mirada. Siempre incomodando cuando llego a visitar a mis padres.
«Y ahí estaba…»
—Buenas noches, señor Galloway—ni muestro un gesto en mi rostro en señal de responder su saludo, mi humor ya no era el mismo.
Entro a la gran sala familiar y ahí están todos. Hablan de algo entretenido, que ni se dan cuenta de mi llegada. Excepto Melani, mi pequeña y tormentosa hermana.
— ¡Yeiii! ¡Que ha llegado mi hermano favorito! —Edward, mi hermano mayor, escupe su bebida.
— ¡Eso has dicho cuando he llegado! —se queja divertido Edward, y me doy cuenta de la presencia de una rubia a su lado.
Ah, la rubia. La de hace semanas… «¿Ara? ¿Kitty? ¿Katy? Ah, Stacey.» Tuerzo mis labios al sentir el abrazo efusivo de mi hermana, acompañado de un murmuro.
—Salvaste mi noche, la bruja de la mejor amiga de nuestra madre y su hija, ósea tu ex prometida, están aquí, y va a cenar con nosotros. ¿No lo crees imprudente? ¿Por qué no cenan, pero en su casa? Nunca me han caído bien esas mujeres.
Se queja Melani mientras se separa del abrazo, deja un beso rápido en mi mejilla y sale de la sala.
Todos me saludan y regreso el saludo educadamente. Pasamos al comedor, y Amber se sienta a mi lado.
—Siempre tan atractivo, Máximo—susurra Amber, levanto discretamente mi mirada para ver si alguien más ha observado esta pequeña escena.
No la miro, tenso la quijada, odio cuando hace eso. Odio cuando lo hace en este momento delante de mi familia.
—Guarda tus comentarios, no me interesa saber.
La fulmino con la mirada, pero ella solo muestra una sonrisa, se acaricia un mechón de su cabello negro mientras sonríe.
—He regresado de París, y… ¿Así me recibes? —y pone una mano en mi pierna por debajo de la mesa.
Levanto la mirada de mi plato, pero nadie se percata del incómodo momento. La sangre empieza a hervir. Quiero retirar su mano con toda la brusquedad y si pudiera sacarla arrastras del lugar… Lo haría.
No la quiero cerca de mí ni a su familia.
—No me interesa de donde vengas, siempre tendrás este trato, Amber.
Muevo mi pierna para que retire la mano y con la poca dignidad que le queda la quita. Escucho el carraspeo de mi hermana.
— ¿Y ya regresó Benson de su viaje de Hong Kong? —pregunta Melani para desviar la atención de Amber.
Y lo logra.
«¿Abby Benson?» Ruedo los ojos cuando pregunta precisamente por ella. Muevo mis hombros despreocupado y muy desinteresado por ella.
—Arthur me ha notificado que hoy ha llegado—levanto mi mirada hacia ella—Ni se te ocurra dejarte influenciar por ella de nuevo. Te lo prohíbo. —le advierto con el tenedor en su dirección. Sí, le he advertido, más bien fue una amenaza sutil.
Ella solo me saca la lengua como una cría.
—Ya te he dicho que ella no fue la que tomó la decisión de ir de copas, YO la convencí. Además, es una de las personas, que me caen mucho mejor que «OTRAS»—remarca la palabra en dirección a Amber, esta solo se lleva un pedazo de carne a la boca casi fulminándola con la mirada.
—Como sea, pero es empleada. Entre menos tengas que interactuar con ella, mejor—escupo irritado.
Abby Benson, directora de finanzas de Empresas Galloway. Una mujer que las veces que he cruzado con ella, simplemente chocamos. Podría despedirla o terminar su contrato, pero es demasiado buena en su trabajo, se ha ganado el puesto a pulso. Pero me irrita. No puede mantenerse sus opiniones, siempre tiene que defender su punto de vista, y por más que pido que se calle, ella simplemente se aferra. No se puede mantener una relación laboral entre los dos, obligué a Arthur a mantener todo lo de finanzas con ella, entre menos tenga que hablar con ella mejor. Lejos de mí, y de su actitud rebelde. Quiere implementar sus ideas, pero el jefe, soy yo.
No ella.
—A ver, ¿Yo escojo con quien interactúas? ¿Verdad que no? Bueno si es que lo haces, —la fulmino con la mirada. Eso ha sido actitud «Benson». Tengo que hacer algo para que no se mezcle con mi pequeña hermana. No necesito dos mujeres así en mi vida. No lo voy a tolerar.
—Estás advertida, Melani Galloway—advierto solo para Melani, mientras los demás están en sus pláticas. Melani intenta fulminarme con su hermosa mirada, pero solo tarda unos segundos antes de soltar una risa. Y después toda la atención se centra en ella.
Últimos capítulos
#68 EPILOGO
Última actualización: 1/24/2025#67 Capítulo 67
Última actualización: 1/24/2025#66 Capítulo 66
Última actualización: 1/24/2025#65 Capítulo 65
Última actualización: 1/24/2025#64 Capítulo 64
Última actualización: 1/24/2025#63 Capítulo 63
Última actualización: 1/24/2025#62 Capítulo 62
Última actualización: 1/24/2025#61 Capítulo 61
Última actualización: 1/24/2025#60 Capítulo 60
Última actualización: 1/24/2025#59 Capítulo 59
Última actualización: 1/24/2025
Te podría gustar 😍
Invisible para su Matón
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Le Di una Bofetada a Mi Prometido—Luego Me Casé con su Némesis Multimillonario
Técnicamente, Rhys Granger era mi prometido ahora—millonario, increíblemente atractivo y un sueño húmedo de Wall Street. Mis padres me empujaron hacia el compromiso después de que Catherine desapareciera, y honestamente? No me importó. Había estado enamorada de Rhys durante años. Esta era mi oportunidad, ¿verdad? ¿Mi turno de ser la elegida?
Error.
Una noche, me abofeteó. Por una taza. Una estúpida, rota y fea taza que mi hermana le dio hace años. Fue entonces cuando me di cuenta—él no me amaba. Ni siquiera me veía. Solo era un reemplazo cálido para la mujer que realmente quería. Y aparentemente, ni siquiera valía tanto como una taza de café glorificada.
Así que lo abofeteé de vuelta, lo dejé y me preparé para el desastre—mis padres perdiendo la cabeza, Rhys teniendo una rabieta de millonario, su aterradora familia planeando mi prematura desaparición.
Obviamente, necesitaba alcohol. Mucho alcohol.
Entra él.
Alto, peligroso, injustamente atractivo. El tipo de hombre que te hace querer pecar solo por existir. Lo había conocido solo una vez antes, y esa noche, él simplemente estaba en el mismo bar que mi yo borracha y compadeciéndose de sí misma. Así que hice lo único lógico: lo arrastré a una habitación de hotel y le arranqué la ropa.
Fue imprudente. Fue estúpido. Fue completamente desaconsejado.
Pero también fue: El. Mejor. Sexo. De. Mi. Vida.
Y, como resultó, la mejor decisión que había tomado.
Porque mi aventura de una noche no es solo un tipo cualquiera. Es más rico que Rhys, más poderoso que toda mi familia, y definitivamente más peligroso de lo que debería estar jugando.
Y ahora, él no me va a dejar ir.
Después de la aventura: En brazos de un multimillonario
En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...
Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.
George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.
Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!
Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.
Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.
—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?
George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!
—Me temo que eso es imposible.
Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
Después de Una Noche con el Alfa
Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.
Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.
Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.
En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.
—Eso fue increíble, Jason—logré decir.
—¿Quién diablos es Jason?
Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.
¡Corrí por mi vida!
Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.
Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.
La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.
No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.
ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
El regreso de la princesa de la mafia
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja
—Eres como una hermana para mí.
Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.
No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.
Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.
No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.
Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.
Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.
Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.
Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.
Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.
Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.
Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.
Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.
Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.
Es Tristan.
Y no es el chico que dejé atrás.
Es un motociclista.
Un Alfa.
Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
De Substituta a Reina
Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.
Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.
Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?
De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.












