Capítulo 10 10

—No quiero ocupar el lugar de su hija.

La mujer me sostuvo la mirada sin suavizar el gesto. A su lado, la joven apretaba el asa del bolso con ambas manos, observando la mano de Sebastián todavía apoyada en mi cintura.

Él la retiró.

No por vergüenza.

Por respeto a una conversación que ya había empeza...

Inicia sesión y continúa leyendo