Capítulo 146 146

—Entonces voy yo.

Sebastián me miró.

—¿Así de simple?

—Emma me eligió. Si la escuela necesita tu autorización, la firmas.

Desde el altavoz llegó su voz:

—¿De verdad?

—De verdad.

—¿Aunque estés en Roma?

—Tomaré el vuelo de mañana si la doctora mantiene el permiso.

—¡Sí!

—No grites —dijo Marta al fond...

Inicia sesión y continúa leyendo