Capítulo 29 29

―¿Reservaste un vuelo a Roma?

Sebastián no levantó la voz. Eso fue peor.

Victoria sostenía el teléfono frente a nosotros. En la pantalla aparecía mi nombre, el número de vuelo y la salida programada para las siete de la mañana.

―No tienes derecho a revisar mis reservas ―dije.

―No las revisé. Alessan...

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