Capítulo 33 33

—Entonces recházalo.

Sebastián seguía sentado en la cama, con el correo abierto en el teléfono.

—No decidas por mí.

—No estoy decidiendo. Estoy diciendo que ninguna empresa puede exigirte que termines una relación para contratarte.

—Y yo estoy diciendo que no voy a perder el puesto sin saber quién a...

Inicia sesión y continúa leyendo