Capítulo 34 34

—Llámarlo frente a mí no convierte esto en una competencia.

Sebastián seguía sosteniendo mi mano.

—No voy a competir contigo.

—Él sí.

—Entonces que pierda solo.

Emma observaba desde el suelo, con una mancha amarilla en la nariz.

—¿Quién pierde?

—Alessandro —respondió Sebastián.

—¿El señor que quiere...

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