Capítulo 40 40

—No soy algo que puedas prometerle a Emma.

Sebastián seguía de pie junto a la cama, con la vergüenza visible en la forma en que evitaba mirarme.

—Lo sé.

—No. Lo sabes ahora, después de usar mi casa, mi tiempo y una decisión que ni siquiera hemos tomado para conseguir que tu hija te deje viajar.

—Ent...

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