Capítulo 6 6

—Solo un mes.

Sebastián sostuvo mi mirada, como si temiera que cualquier movimiento brusco pudiera hacerme cambiar de opinión.

—Treinta días —precisé—. Ni uno más.

—Treinta días.

Extendió la mano.

No debía haber nada extraño en aquel gesto. Había cerrado contratos más importantes con hombres que son...

Inicia sesión y continúa leyendo