Capítulo 121 Una declaración de guerra

La paciencia de Kang se evaporó en un instante, reemplazada por la frialdad pragmática de quien no puede permitirse regresar a Seúl con las manos vacías. Sus ojos se entrecerraron y, con un leve gesto de barbilla hacia el portátil de Ji-Yeon, dio la orden que rompió la tregua de cristal.

—geuleul de...

Inicia sesión y continúa leyendo