Capítulo 212 De vuelta al hogar.

El motor de la furgoneta de la cervecería emitía un ronroneo constante, un compás rítmico que durante los últimos meses se había convertido en la banda sonora de nuestra reconstrucción.

Dejábamos atrás la piedra gris de Dublín, sus juzgados, el olor a desinfectante del hospital y las luces parpadean...

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