Capítulo 28 La paz

Timothy

El despacho olía a una mezcla enfermiza de alcohol, sudor, sangre y mi propia vergüenza.

Había perdido el control. Había actuado como un animal herido porque ver su nombre grabado en esa botella, con la caligrafía de Vane, fue como ver a alguien intentar robarme el aire.

Julián se había ido....

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