Capítulo 31 Un fin de semana de locos

Helena

El viernes me quedé en casa con la pequeña Blackwell. Era tan extraño como que los cerdos volaran en el cielo, pero ahì estaba yo, en casa un dìa viernes y con la hermana menor de mi jefe.

—Dios, esta niña ronca como morsa.

Me reí al verla descansando a pata suelta en mi cama. Cerré la puerta...

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