Capítulo 32 Una extraña rendición

Helena

El silencio en el apartamento era absoluto, roto solo por el zumbido suave del refrigerador y el pulso acelerado que golpeaba en mis sienes. Lucía dormía profundamente en mi habitación, ajena al caos silencioso que se gestaba a pocos metros de su improvisada habitación.

Me levanté a las tres ...

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