Capítulo 378 Mi amiguito de la infancia

Emma

Escucho el grito estridente que llega por la puerta de urgencias y casi se me cae la cara de vergüenza. Si la tierra hubiera podido abrirse en ese maldito instante y tragarme con suero, pantuflas de conejito y todo, juro que lo habría agradecido.

—¡Emma!

—¿Milo?

Respondo al ver a mi amigo del c...

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