Capítulo 40 Solo quiero hacer lo correcto

Lucía

El aire en Dublín se sentía pesado, cargado de esa humedad característica que parecía calarme hasta los huesos desde que tengo uso de razón, o quizás era solo el peso de mis propios secretos.

Estábamos en la biblioteca. Por mi culpa, Helena había tenido que venir a encerrarse a esta mansión ol...

Inicia sesión y continúa leyendo