Capítulo 421 La respuesta a la epístola

El grito de Fedora no quedó solo ahí, estaba que echaba chispas por los ojos y con el corazón latiéndole a mil por hora, no de amor precisamente, sino de pura furia artesanal. Miró a su hija, luego a Jack —que intentaba calmar las risitas de un asombrado Leo que aplaudía como si hubiera visto un núm...

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