Capítulo 8 Su propiedad

Helena

Ignoré el jarrón hecho añicos en el suelo. El ruido de los cristales rotos fue el último empujón que necesitaba mi infinita paciencia. Estaba harta de su actuar déspota y mal intencionado. Era suficiente. Ya no me importaba el sueldo, ni la Cervecería Wings, ni mi carrera profesional, ni lo q...

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