Capítulo 118 118

Frunció el ceño y susurró con voz débil: -Baja la velocidad... tus piernas no podrán con esto.

Él, que no había hecho ejercicio en mucho tiempo, acababa de correr 875 yardas y aún seguía corriendo a toda velocidad. Debía estar sufriendo.

-Es mi culpa -dijo Zoé, tratando de calmarlo-. No esperaba qu...

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