Capítulo 135 135

Pensó que solo ella podía escuchar su voz temblorosa. Pero, de pronto, él la sujetó con fuerza con sus grandes manos.

En la oscuridad, su voz grave sonó cargada de melancolía: -Zoé.

El calor de sus manos entibió el corazón de la joven.

-Sí, aquí estoy -murmuró ella, conmovida.

-Yo también tengo mi...

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