Capítulo 144 144

-No. No lo eres.

La voz baja de Eduard se tiñó de una risa indefensa.

 -Sabías que tenías que huir después de golpearme. No eres tonta.

Zoé se sonrojó intensamente.

 -Cariño, estaba equivocada...

Solo había querido compartir la felicidad de verlo reír aquella noche, y en su entusiasmo, olvidó medir...

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