Capítulo 5 GRADUACION

Alina 

Un mes después.  

La toga me queda un poco grande, o tal vez soy yo la que se siente demasiado pequeña para este momento. Ajusto el gorro frente al espejo del baño mientras Maya rebota detrás de mí, con Ethan, mI bebé  en brazos. 

—Mírate —dice, con los ojos brillantes— Lo lograste — nos abrazamos  

El auditorio está lleno, voces, familias, cámaras, aplausos anticipados, me sudan las manos. 

Ethan se mueve inquieto en brazos de Maya, y cuando lo miro, él me observa con esos ojos enormes que no entienden de títulos ni de heridas, solo me reconoce. 

Beso a mi bebé y me preparo para uno de los momentos más importantes y esperados de mi vida. Me acomodo la toga y salimos. 

Ethan.  

El auditorio está lleno, pero yo solo veo un punto fijo en la primera fila. 

Ella. 

Toga negra, cabello recogido, la misma mujer que hace un mes se desangraba de miedo frente a mí en una calle oscura. 

—Tranquilo —me dice uno de los directivos— Es solo entregar un reconocimiento — lo dice sin importancia, pero para mi no es solo eso 

El proyecto de hábitat social fue idea suya, el concurso lo ganó ella, Industrias Blake solo financia, pero el mérito… es completamente suyo. 

Cuando la veo acomodarse en su asiento y sonreírle al bebé que sostiene la mujer a su lado, algo se me tensa en el pecho. 

Ese niño, ese niño nació entre mis manos. 

Alina 

—Ahora, el reconocimiento al mejor proyecto de impacto social —anuncia el decano y mi  corazón empieza a latir demasiado rápido —El jurado ha decidido otorgar este premio al proyecto de hábitat social urbano presentado por… Alina Navarro — Maya me aprieta el brazo 

—Ve —susurra— Es tuyo Alina, felicidades — me levanto con las piernas temblando, los aplausos me envuelven, pero apenas los escucho 

Y entonces lo veo. 

Él. 

Ethan. 

Nuestros ojos se encuentran y todo lo demás desaparece, no sonríe, no me sorprende en realidad, no esperaba ninguna reacción de su parte, él me mira… como aquella noche en el hospital. 

Como si supiera exactamente quién soy. 

Ethan 

Camino hacia el centro del escenario con el diploma en la mano cuando la tengo frente a mí, tan cerca que puedo ver el cansancio escondido bajo su maquillaje, entiendo algo que no había querido aceptar. 

Alina no es frágil, ella es resistente, ella es fuerte.  

—Felicidades —le digo en voz baja al entregarle el reconocimiento 

—Gracias —responde 

Un segundo, solo uno, pero en ese segundo está todo: la ambulancia, la sangre, su grito, el primer llanto del bebé. Nadie más lo sabe, nadie más lo imagina. 

Aplauden, las cámaras disparan flashes y ambos sonreímos a las fotos, mi mano se posa en la parte alta de su espalda e ignoro L sensación que mi cuerpo siente. Ella se va y  yo sé que no puedo dejarlo así. 

Alina.  

—Hoy pedimos comida chatarra y celebramos con muchas gaseosas — rio ante lo que Maya me dice, mientras Ethan Jr. duerme en mis brazos  

—Alina — me giro despacio y lo veo  

Este hombre es muy atractivo, pero por alguna manera no es eso lo que me llama la atención de él.  

—Ethan — decir su nombre todavía me sacude un poco 

—Puedo llevarles —dice— Si quieren — miro a Maya, miro a mi hijo 

—Está bien —respondo finalmente 

No sé por qué acepto, tal vez porque una parte de mí necesita cerrar algo. Este hombre me ayudó cuando más lo necesitaba y sin conocerme, sin él, no se que habría sido de nosotros.  

Ethan.  

En el camino no decimos nada y solo pongo música, guiándome por las indicaciones del gps de Alina, llegamos a un lugar no tan lujoso, pero me alegro que no sea peligroso.  

El departamento es pequeño, limpio, funcional, nada de lujos, nada de excesos. Ella va a una habitación y pierdo ver como cuesta al bebé en su cama, lo besa y arropa antes de venir a la sala.  

—Yo… yo voy a pedir la comida chatarra y las gaseosas para celebrar — escucho a su amiga y entra a otra habitación.  

—¿Quieres sentarte? —me ofrece y asiento 

Observo alrededor con disimulo, el moisés sencillo, los biberones, las mantas dobladas con cuidado. Lo justo, lo mínimo, y  aun así… amor por todas partes 

Alina.  

—Siento que algo deseas decir, adelante. No quiero rodeos — digo  

—Necesito una esposa —dice de pronto, lo miro, incrédula 

—Eso no es lo qué esperaba que dijeras — río esperando que el lo haga también —¿Es enserio? — pregunto al ver que no se inmuta  

—No por amor —aclara— Por necesidad — lo miro para que continúe, suspira y habla — Mi padre me  puso condiciones luego de que descubrí que mi ex prometida y mi hermano me vieron la cara por dos años — solo asiento — Sin esposa no me dará las empresas por lo que tanto me he esforzado en mi vida — vuelvo a asentir asimilando lo que está pasando  

—¿Y yo qué gano? —pregunto, aunque una parte de mi ya lo sabe  

—Seguridad, estabilidad financiera y  hogar real para tu bebé — no hablo, solo pienso  

—¿Por qué yo? — dudo —Puedes contratar a una actriz o algo. ¿Por qué a mi? —  

—Nos conocimos en uno de los momentos más vulnerables de ambos Alina, confío en ti en cierta manera y me siento cómodo a tu lado — dice y miro a donde esta mi bebé  

No puedo aceptar esto, no puedo exponer a mi hijo a una locura como esta.  

—No —digo al fin —No puedo — veo algo parecido al respeto cruzar su rostro 

—Entiendo —responde— Gracias por escucharme — se levanta, estrecha mi mano y se va 

Y entonces… mi teléfono vibra. 

Nicolás 

—¿Abortaste? — dice apenas respondo  

No pregunta cómo estoy, no pregunta por mí. 

¿Y qué esperabas Alina?  

—¿Qué? —susurro 

—No juegues conmigo, Alina  — me dice con frialdad — Si no lo hiciste, voy a mover cielo y tierra para quitarte a ese niño. Tengo abogados, tengo poder — siento que el aire desaparece —Más te vale haberlo hecho— la llamada se corta 

Miro a mi bebé y por primera vez desde que todo empezó… sé exactamente qué voy a hacer.  

—No voy a dejar que te toquen —le prometo en voz baja —¿Maya, puedes ver a Ethan un momento por favor? — 

—Claro nena — me levanto de golpe y salgo del departamento  

Cuando llego a la calle, lo veo, Ethan está a unos metros, junto a su auto, con la puerta abierta, a punto de irse.  

—¡Ethan! —gritó, se gira, sorprendido 

No me importa el orgullo, no me importa cómo se vea lo que estoy por hacer. Por mi bebé hago lo que sea.  

—Acepto — frunce el ceño, confundido 

—¿Qué?— 

—Tu propuesta —digo, respirando hondo— Acepto — el mundo parece detenerse entre nosotros —No por amor —añado antes de que pueda decir algo— No por dinero, solo pido protección. Por mi hijo — sus ojos me miran fijamente  

—¿Estás segura? —pregunta, serio y asiento 

—Entonces hagamos que seas la señora Blake — cerramos el trato estrechando nuestras manos.

Capítulo anterior
Siguiente capítulo