Capítulo 39 Tres meses

—Sí.

Valeria no reaccionó de inmediato.

Seguía frente a mí, bajo la luz de la entrada del edificio, con las manos quietas y una expresión demasiado contenida para alguien que acababa de pedirme cambiar de país durante tres meses.

—¿Sí qué? —preguntó.

—Puedes venir a Madrid.

Su boca se abrió apenas.

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