Capítulo 40 No quiero ser tu única razón

—Quererme no es suficiente.

Valeria no respondió.

Seguíamos frente a la entrada del hotel, con la gente pasando y las puertas de cristal abriéndose cada pocos segundos. Su expresión no cambió, pero sus dedos se cerraron alrededor del bolso.

—Hace una semana me dijiste que me amabas —dijo.

—Y lo hago...

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