Capítulo 42 Cinco días sin verte

—Tengo una propuesta.

La voz de Valeria llegó a las ocho del domingo.

Yo estaba sentada en el suelo del salón, rodeada de cajas vacías y una planta que parecía empeñada en morir.

—Prometiste una respuesta concreta —dije.

—Lo es.

—Eso dijiste antes de proponer una mudanza de tres meses después de pas...

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