Capítulo 48 La mujer que quedó antes

—No te muevas.

Abrí los ojos.

Valeria estaba detrás de mí, con una mano sobre mi vientre y la respiración contra mi nuca. La luz entraba por las persianas, iluminando la ropa en el suelo.

—Tengo que trabajar —murmuré.

—Es sábado.

—Podría tener pendientes.

—No tienes ninguno.

—¿Revisaste mi agenda?

S...

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