Capítulo 56 La puerta compartida

—No quiero que sigas esperando afuera.

Valeria no respondió.

Seguía acostada frente a mí, con mi mano sobre su pecho y una expresión demasiado quieta para alguien que acababa de escuchar lo que llevaba semanas pidiendo.

—Eso no es un sí —dijo.

—Tampoco es un no.

—Adriana.

Retiré la mano y me senté.

...

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