Capítulo 58 El cuarto que falta

—Sí pensé en poner tu nombre.

Valeria seguía sosteniendo el contrato sobre las piernas. La esquina doblada parecía una confesión más grande de lo que era.

—¿Antes de contarme que existía la vivienda? —preguntó.

—Antes de decidir si quería aceptarla.

—Eso no mejora mucho.

—No intentaba decidir por ti...

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