Capítulo 66 La mujer que también corrige

—Tu madre llega en cuatro horas.

Valeria estaba sentada sobre la encimera con mi camiseta puesta y una taza de café entre las manos. Yo intentaba decidir si esconder sus tres maletas o aceptar que el departamento ya parecía ocupado por dos mujeres.

—Sé leer la hora —respondí.

—Llevas veinte minutos ...

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