Capítulo 88 El poder que elegí

—No sé si puedo.

Valeria seguía en la puerta de mi oficina, con la oferta abierta en el teléfono y la pregunta todavía entre nosotras.

—¿Amarme si tienes poder? —preguntó.

—Amarte, sí. Trabajar bajo una decisión tuya, no lo sé.

—No estarías bajo mis órdenes.

—Pero podrías aprobar o rechazar un plan ...

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