Capítulo 95 La vida que no es temporal

—No vuelvas a llamarlo advertencia.

Valeria seguía cerca de mi boca, desnuda bajo la sábana.

—No sabía qué otra palabra usar.

—Podrías haber dicho lo que quieres.

—Ya lo hice.

—No. Dijiste lo que quizá pedirás después.

Valeria se apartó para mirarme.

—Quiero casarme contigo algún día.

La frase no ll...

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