Capítulo 85 ACEPTO EL TRABAJO, NO RENUNCIO A NOSOTROS

—El puesto es tuyo.

Margaret lo dijo sin ceremonia.

Yo miré el contrato sobre su escritorio.

—¿Permanente?

—Permanente.

—¿Presupuesto propio?

—Sí.

—¿Y libertad para mandar a cualquiera que meta una cuchara de metal en el microondas a limpiar la cocina?

—Eso tendrás que negociarlo con Recursos Humano...

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