Capítulo 39 El veneno de la consolación

Alessa no consiguió dormir después de hablar con Mateo. Cada vez que cerraba los ojos volvía a verlo sentado frente a aquella botella, contemplando sus propias manos mientras recordaba los dedos de Julia resbalándose entre los suyos.

Podía haber mentido. Estaba borracho, atormentado y tenía moti...

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